José López Yepes

Catedrático Emérito de la Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid José López Yepes (Madrid, España) es doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense de Madrid (1971) y catedrático de Biblioteconomía y Documentación de la misma universidad (1980). Ha sido director de la Escuela Universitaria de Biblioteconomía y Documentación y vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Información en la citada universidad. Coordinador del Programa de Doctorado Documentación. Fundamentos, tecnologías y aplicaciones (UCM). Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Academia Alfonso X el Sabio (España). Miembro numerario del Instituto de Estudios Madrileños. Fundador y director de tres revistas científicas de su área de conocimientos. Autor de numerosos artículos en revistas científicas y de monografías como: La documentación como disciplina. Teoría e historia (Pamplona, 1995), La sociedad de la Documentación (Madrid, 2010), Cómo se hace una tesis (México DF 2010), La lectura crítica como recurso didáctico. Modelos y métodos (México DF 2015) y La Ciencia de la Información documental. El documento, la disciplina y el profesional en la era digital (México DF, 2015), La dirección/asesoría de tesis doctorales. Materiales para un manual de buenas prácticas (México DF, 2015) e Introducción a la Ética de la información periodística en el cine (Madrid, 2016) y Aprender a investigar viendo cine (Madrid, 2017). Profesor visitante de numerosas universidades españolas, europeas e iberoamericanas y asesor de más de cincuenta tesis doctorales de alumnos españoles e iberoamericanos. Fue nombrado con fecha 24 de septiembre de 2019 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA-La Paz, Bolivia).

«La investigación es ciencia y pasión, conocimiento y sentimientos»: Entrevista a José López Yepes, Catedrático Emérito por la Universidad Complutense de Madrid | 2ª parte

Continuamos con la entrevista que iniciábamos ayer a José López Yepes, impulsor de los estudios universitarios en biblioteconomía y documentación en España y uno de los mayores expertos en el campo de la epistemología de esta joven ciencia que hoy nos ocupa.

(Archivoz) Otro elemento destacado en su carrera ha sido aquel dedicado a acompañar a nuevos investigadores en su desarrollo a través de la dirección de tesis, habiendo dirigido las tesis de los investigadores más destacados de nuestro campo del conocimiento. ¿Qué aspectos son más importantes en la labor de guía de un director de tesis?

(José López Yepes) Efectivamente, debo a mi maestro el profesor Desantes el esfuerzo de contribuir a acrecentar en mi la vocación por la investigación que otros maestros anteriores ya me habían ido inculcando. Él era un gran director y formador de investigadores. En una carta enviada recientemente a la revista El Profesional de la Información he contestado a esta pregunta. Se trata de reconocer cuestiones como éstas: que la investigación es ciencia y pasión, conocimiento y sentimientos; que el director debe tener en cuenta estos aspectos y que debe estar presente en todas y cada una de las fases del proceso investigador; que es corresponsable del mismo y que comparte con el dirigido el logro de los hallazgos y sus estados de ánimo. Me parece, en definitiva, que el papel del director es, esencialmente,  muy relevante en la elección del tema, en el seguimiento insistente del calendario de trabajo y en la lectura atenta de los textos teniendo en cuenta cuando el doctorando está realmente produciendo conocimiento científico y también en cuanto  al estilo y la redacción. La tesis es buena, es decir, es una verdadera tesis no solo por resolver problemas científicos de utilidad sino porque, además, sabe comunicar bien su contenido. Todo ello exige que al director le guste dirigir por vocación ya que su principal compensación es la satisfacción de haber formado un nuevo investigador y de haber aprendido conjuntamente con él, es decir haber llegado juntos a la cumbre.

(Archivoz) Me atrevería decir que todos los alumnos de universidades españolas, y gran parte de los alumnos de universidades latinoamericanas, nos hemos introducido en esta ciencia a través de sus manuales (en mi caso, a través del manual «¿Qué es documentación?: Teoría e historia del concepto en España»), que fueron la puerta hacia un campo del conocimiento que quizás hasta ese momento los alumnos no comprendíamos en su diversidad y amplitud. ¿Cómo se hace comprender a los alumnos que antes de avanzar en el conocimiento de una disciplina primero hay que pensar y reflexionar sobre la base de su comprensión? ¿Qué destaca de sus años como profesor universitario?

(JLY) Parece evidente que el punto de partida para el estudio de cualquier disciplina es conocer su origen histórico y su concepto al que se ha llegado hasta el momento actual. Las disciplinas que gozan de tradición y antigüedad como el Derecho, la Medicina, la Filosofía, etc.  no se plantean a menudo su naturaleza y propósitos porque ambas cosas se han ido aclarando, fijando y fortaleciendo a lo largo del tiempo. Por el contrario, en nuestro campo no es así. Somos un campo joven (por ejemplo en la Universidad español hace menos de 50 años que estamos a ella incorporados). De ahí la frecuencia con que nos preguntamos en escritos y en foros qué somos, qué profesional debemos formar, cual debe ser nuestro papel en la comunidad científica y social, etc, Yo traté estas cuestiones en mis libros de 1978 y 1995. Y, más recientemente, en un librito que resume todas mis inquietudes en en este ámbito titulado La ciencia de la información documental: La disciplina, el documento y el profesional de la información en la era digital. (México DF, 2055). En España he notado menor interés por estas cuestiones teóricas y epistemológicas que en otros países de nuestro entorno académico como México, Colombia y Brasil.

En cuanto a la última parte de la pregunta, lo que más destaco de mi andadura como profesor de Documentación hasta la fecha fue que introducirme en este campo constituyó una auténtica aventura intelectual donde descubría nuevos territorios que nunca habían sido explorados lo que facilitó mi labor, que conté siempre con equipos de personas entusiastas y que, sobre todo, que aumentó mi ilusión y entusiasmo por una institución que nunca defrauda por su naturaleza, como es la Universidad. Tengo para mi que la alegría es consustancial a la tarea universitaria.

Todavía pienso que el conflicto terminológico-documental del que adolece nuestra disciplina es una rémora para saber qué somos y hacia donde debemos caminar Clic para tuitear
(Archivoz) Usted es uno de los grandes expertos en el campo de la epistemología de las ciencias de la información y de la documentación. Después de tantos de años en los que ha estudiado la problemática relacionada con este campo, ¿hasta dónde le han conducido sus reflexiones en cuanto a la conceptualización de las ciencias de la documentación y del documento? ¿Cómo influye en estas cuestiones la velocidad a la que avanza nuestro ámbito?

(JLY) Gracias por el elogio. De acuerdo con lo expresado en la pregunta, la búsqueda del concepto de documentación y los conceptos aparejados ha sido una de las constantes de mi trabajo en el campo juntamente con las cuestiones metodológicas y de evaluación de la investigación. Todavía pienso que el conflicto terminológico-documental del que adolece nuestra disciplina es una rémora para saber qué somos y hacia donde debemos caminar y, sobre todo, para saber con exactitud cual debe ser nuestra posición en el ámbito académico y profesional. No podemos dormirnos. Por el contrario, debemos repensar permanentemente estas cuestiones y actualizarlas en cada momento dada la velocidad a la que nos movemos en la sociedad de la información. En este sentido, he tratado de promover este tipo de investigaciones y, desde luego, de asistir a foros sobre el estudio de estos temas.

(Archivoz) Por último, no nos queríamos despedir sin felicitarle por sus numerosos reconocimientos a nivel nacional e internacional, llegando incluso a ser nombrado «Doctor Honoris Causa» por la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia). ¿Nos podría hablar un poco de su relación con las universidades latinoamericanas y el trabajo realizado allí en estos últimos años?

(JLY) Muchas gracias de nuevo por su felicitación. Reconozco que el hecho que se cita en la pregunta es el mejor reconocimiento que podía tener al final de mi carrera administrativamente activa. Es algo que me ha dejado huella indeleble y me ha hecho establecer vínculos personales y muy afectivos con la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, especialmente con su Facultad de Humanidades y Educación y, más concretamente, con la carrera de Ciencias de la Información. He encontrado allí un gran hermanamiento entre docentes, estudiantes ya administrativos que sienten un objetivo común y unas ganas inmensas de aprender y de buscar nuevos horizontes.  No puedo dejar de mencionar personas de tanta capacidad de impulso y entusiasmo como la decana de la Facultad, Mtra. M. Eugenia Pareja y el director de la carrera Lic. Freddy Maidana. La otra relación muy intensa que mantengo es con las universidades mexicanas. México ha sido de hecho mi primer país de acogida desde el día en que la Dra. Elsa M. Ramírez, actual directora del sistema de bibliotecas de la UNAM se dirigió a nosotros para establecer un convenio de colaboración que propiciara que una serie de investigadores del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (actualmente IIBI) pudieran doctorarse en nuestro departamento. La primera doctora fue la Dra. Araceli Vargas, actual directora del IIBI. La semilla ha dado frutos interesantes porque, además de la celebración de los Seminarios Hispano-Mexicanos, otras universidades sumaron docentes a este programa como las de San Luis Potosí, Chiapas, Baja California Sur, ENBA, Panamericana, Iberoamericana, etc. En total han sido cuarenta y dos nuevos doctores mexicanos a lo largo de veinticinco años, tarea muy apoyada por autoridades académicas de aquel país, como la Dra. Estela Morales, excoordinadora de Humanidades de la UNAM, y los directores de nuestro departamento como la Dra. María Teresa Fernández Bajón en su último mandato.

(Continuación de la entrevista publicada ayer 4 de enero de 2021 y realizada el 18 de noviembre de 2020)


Entrevista realizada por Victor Villapalos

Banner Archivoz en español

«En el caso de nuestra disciplina nos mantenemos en una mutación permanente»: Entrevista a José López Yepes, Catedrático Emérito por la Universidad Complutense de Madrid | 1ª parte

Hoy tenemos el placer de entrevistar a José López Yepes, uno de los mayores exponentes de la historia en el ámbito de la gestión de la documentación española y latinoamericana, impulsor de los estudios universitarios en biblioteconomía y documentación en España y uno de los mayores expertos en el campo de la epistemología de esta joven ciencia que hoy nos ocupa.

(Archivoz) Estimado Dr. Yepes, es un honor que participe en este medio, le agradecemos que nos dedique estos minutos. Nos gustaría empezar preguntándole, como primer catedrático de universidad en nuestra área del conocimiento, por el entorno universitario en nuestro ámbito. ¿Cómo fueron sus inicios y a qué dificultades tuvo que enfrentarse hasta conseguir que esta rama del conocimiento tuviera un espacio propio y diferenciado en la universidad?

(José López Yepes) Soy Licenciado en Filosofía y Letras (Sección de Filología Románica)  desde 1968 y Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid (todavía no se utilizaba el adjetivo Complutense) desde 1971. En el curso académico 1969-1970 el profesor José Fradejas Lebrero me propuso como profesor ayudante de Literatura medieval en la misma universidad. En calidad de tal me mantuve hasta el curso académico 1975-76 en que ingresé como Profesor Agregado interino de Documentación en la Facultad de Ciencias de la Información. El cambio fue aparentemente muy extraño e inesperado. De hecho mi entrada en el mundo de la Documentación había comenzado en 1967 cuando me incorporé al recién fundado Fondo para la Investigación Económica y Social de la Confederación Española de Cajas de Ahorros dirigido por uno de mis grandes maestros, el profesor José María Desantes Guanter, luego catedrático de Derecho de la Información y persona que ponía el énfasis en la formación de investigadores y en la decisiva importancia de las fuentes de documentación y su acertado manejo como condición indispensable para llevar a cabo una buena investigación. Allí trabajé también a las órdenes del Dr. Juan Roger Rivière, jefe de Documentación internacional del CSIC, trabé estrecho contacto con Javier Lasso de la Vega (él me facilitó su ejemplar del famoso Tratado de Documentación de Otlet), me hice cargo de la biblioteca de la entidad, dirigí un Boletín de Documentación y organicé cursos de técnicas de documentación para responsables de bibliotecas y archivos de Cajas de Ahorros en la Universidad de Verano de Santander. En esos cursos participaban ilustres maestros como José Simón Díaz, Manuel Carrión, Javier Lasso de la Vega, José Manuel Ruiz Asencio, Isabel Fonseca, etc, Y en ese año 1975 se convocó el concurso-oposición para la cubrir la plaza de Profesor Agregado de Documentación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y fui invitado a ocuparme de la plaza interinamente. Tenía 29 años. Fue para mi un salto a lo desconocido. Dejaba la literatura medieval y lo hice con la conformidad de mis maestros los Dres. Fradejas y Simón Díaz. El Cuerpo de Profesores Agregados era una antesala de la futura cátedra y fue la primera plaza de profesor numerario de Documentación que se dotó en la universidad española. En 1980 obtuve la plaza de catedrático, hace cuarenta años. La dotación de la plaza se debió a la a inclusión de la asignatura en el plan de estudios de 1971, creo recordar, y al impulso del citado profesor Desantes y del profesor Alfonso Nieto, catedrático de Empresa informativa, más tarde rector de la Universidad de Navarra.

El concurso-oposición constaba de seis ejercicios que valoraba un tribunal compuesto de seis miembros elegido por sorteo y un presidente designado por el Consejo de Universidades. Tuve una coopositora, una contrincante, como se decía entonces, una ilustre archivera, la Dra. Vicente Cortés, mujer de gran carácter y personalidad. Fue la primera en felicitarme al término del concurso, un 28 de enero de 1978, festividad de Santo Tomás de Aquino. Nevaba en Madrid. Tengo de ella un admirable recuerdo. Mi paso a  esta etapa académica se apoyó en personas e instituciones y en los escritos de autores pertenecientes al Cuerpo Facultativo de Archivos y Bibliotecas, a la Escuela de Documentalistas, a los estudiosos del Centro de Información y Documentación del CSIC  y a los trabajos de docentes de la Universidad de Valencia como el Dr. López Piñero, fundador de la escuela de la documentación médica, o de la Dra. Mateu Ibars, entre otros.

En el mismo año 1978, así lo recuerdo, el Ministerio de Educación convocó una reunión con una subdirectora apellidada Martí Devese a la que asistí con el profesor Simón Díaz y varias representantes de la Escuela de Bibliotecarias de la Diputación de Barcelona, como la profesora Carme Mayol, que habían solicitado al Ministerio que las enseñanzas de bibliotecología tuvieran ya validez oficial y se incorporaran a las universidades. Esta reunión dio como fruto un plan-marco de estudios. En ella se acuño la denominación Biblioteconomía y Documentación, tras una simpática discusión cuyos detalles me reservo. Por ello se denominaron así las nuevas escuelas universitarias que otorgarían título de Diplomado en Biblioteconomía y Documentación.

Para contestar a la segunda parte de la pregunta, es decir, qué acciones tuve que llevar a cabo para dar visibilidad y personalidad a nuestra área lo hice con la ayuda entusiasta de mis colegas y de personas como los rectores Gustavo Villapalos y Rafael Puyol, el decano Angel Benito, la Dra. María Ruiz Trapero y el vicerrector Benjamín Fernández. Enumero las que considero más notables: 1) En primer lugar que la plaza objeto del concurso-oposición no quedara desierta. Había opiniones que no concedían carácter científico a nuestra disciplina. Al no haber precedentes hubo que establecer el concepto de la disciplina, lo que dio lugar, posteriormente,  a mi libro Teoría de la Documentación (1978), más tarde en una segunda edición llamado La Documentación como disciplina. Teoría e historia (1995).2) Fortalecimiento académico mediante la creación del Departamento de Documentación en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM y de la revista Documentación. de las Ciencias de la Información que puse en marcha en 1976 y hoy en vigor, 3) Creación de la Escuela Universitaria de Biblioteconomía y Documentación de la UCM en 1990, que dirigí ocho años, período al que debe sumarse s la fundación de la Revista General de Información y Documentación en 1991 y, un año antes, la Escuela de la Universidad de Murcia para cuya puesta en marcha fuí llamado por el rector de aquella universidad: 4) Fomento de la investigación mediante el apoyo para  la creación de doctores, 5) La organización en el año 2000 del primer (y  único hasta ahora) Congreso Universitario de Ciencias de la Documentación, 6) La dirección de la primera colección de monografías sobre nuestro campo en la Editorial Síntesis, 7)  La puesta en práctica de un Máster de Documentación para posgradudos en cuya gestación tuvo un papel relevante nuestra querida y llorada compañera fundadora de SEDIC,  la Dra. Emilia Currás. Asimismo, la creación de la Licenciatura de Documentación supuso un éxito para nuestro campo ya que ello permitía la instauración de los doctorados, etc. En estos últimos años, diversas universidades han ido adaptando sus planes de estudios enfocándolos hacia conocimientos más prácticos de la mano de las tecnologías y de los contenidos digitales.

(Archivoz) En estos últimos años, diversas universidades han ido adaptando sus planes de estudios enfocándolos hacia conocimientos más prácticos de la mano de las tecnologías y de los contenidos digitales. ¿Cómo valora usted esta evolución? ¿Cómo ve el futuro de estos estudios universitarios y el equilibrio entre el desarrollo de la técnica frente al espacio dedicado al estudio más profundo y reflexivo dentro de estas titulaciones?

(JLY) Como se sabe, el uso de las tecnologías y los contenidos digitales ha hecho posible guardar grandes cantidades de información, poderlas recuperar al instante y de poderlas difundir en el ciber espacio, en suma, una capacidad otorgada al individuo de publicar con relativa facilidad, lo que ha hecho crecer exponencialmente el número de documentos, incluidos los científico, sin perjuicio de reconocer unánimemente que las nuevas tecnologías nos han permitido obtener mucha información y en muy poco tiempo, lo que ha logrado acelerar los avances de la investigación en todas las áreas de conocimiento y las lógicas repercusiones a favor de la comunidad social. Si tenemos en cuenta que hace años solo podía publicarse lo que era valioso, la nueva situación ha hecho que se haya introducido la cultura de la evaluación permanente porque los docentes e investigadores nos jugamos “vidas y haciendas”. Esto ha motivado el protagonismo de las agencias de evaluación, la búsqueda incesante de herramientas de evaluación para tratar de descubrir la calidad de las publicaciones. En mi modesta opinión estas circunstancias, realmente inevitables, nos ha llevado, tal vez, manejar a veces la información obtenida en una primera búsqueda superficial,  a propiciar un exceso de las métricas, de lo cuantitativo  y, sobre todo, a olvidar a veces que debemos investigar para resolver problemas de calado, es decir, por el otium provechoso y no simplemente para ser mejor evaluados. Consideremos asimismo los problemas éticos derivados de algunas de estas circunstancias.

Si tenemos en cuenta que hace años solo podía publicarse lo que era valioso, la nueva situación ha hecho que se haya introducido la cultura de la evaluación permanente porque los docentes e investigadores nos jugamos “vidas y… Clic para tuitear

Por lo demás, que los planes de estudios se vayan adaptando al uso de las tecnologías y de los contenidos digitales es obvio que afecta a todo tipo de  disciplinas  aunque se debe  tratar de mantener las diferencias entre herramientas- que es lo accesorio- y enriquecimiento y transformación de contenidos que es lo esencial. En el caso de nuestra disciplina nos mantenemos en una mutación permanente debido a lo anterior y a las cambiantes necesidades de información de la sociedad lo que provoca que el individuo adquiere cada vez más capacidad de autodocumentación. Ello se refleja en los planes de estudios que deben avizorar el cada momento que clase de profesional debemos formar. En este contexto, hay tres conceptos que siempre se mantienen en constante reflexión: la naturaleza de la disciplina, la del documento y la del profesional de la información en la era digital.

José López Yepes(Archivoz) ¿Cómo está afectando a nuestra área de estudios el auge constante de las tecnologías audiovisuales-multimedia, las redes sociales como YouTube o académico-científicas como Academia.edu y Researchgate.net, y la producción y difusión audiovisual-multimedia del conocimiento sobre biblioteconomía y documentación?

(JLY) Enlazando esta respuesta a la pregunta anterior, es evidente que YouTube es un formidable instrumento del que, incluso yo mismo, hago uso en mis últimos trabajos de lectura crítica. En cuanto a las redes académico-científicas pienso que pueden contribuir a hacer debates y manifestar opiniones que puedan contrarrestar los posibles sesgos de la evaluación de los revisores de artículos. Su uso con más frecuencia podría recordar las polémicas públicas que han hecho avanzar los campos científicos en tiempos anteriores.

En cuanto al evidente auge de las tecnologías audiovisuales y multimedia, no puedo dejar de poner de relieve la gestión que ha llevado nuestro departamento en pro de la documentación audiovisual y multimedia cristalizada en la promoción de redes y eventos internacionales y propiciando otras tareas en ese sentido como ha sido la publicación de los Cuadernos de Documentación Multimedia.

Finalmente, yo también llevaría estos aspectos de la pregunta al ámbito de la formación del documentalista o profesional de la información documental. En efecto, este profesional  es verdaderamente un comunicador ya que forma parte de un proceso en que informaciones procedentes de procesos anteriores se transforman en las unidades de información (archivo, bibliotecas, etc.) para convertirlas en fuente efectivas para la producción de nuevas informaciones. Frente a la información de actualidad que es la que pasa y se olvida, la información documental es la que, con vocación de eternidad, se presta a ser reutilizada en función de reinterpretaciones por personas, en tiempos y lugares diferentes. Es, en fin, información de lo que queda. En este contexto el profesional de la información documental genera un valor añadido al torrente informativo de nuestros días tratando de detectar la veracidad y utilidad de los contenidos para llevarlos al usuario del modo más eficaz posible.

(Mañana 5 de enero de 2021 se publica la segunda parte de esta entrevista realizada el 18 de noviembre de 2020)


Entrevista realizada por Victor Villapalos

Imagen de portada por Antonio Peiró

 

Banner Archivoz en español