Los inicios de la animación japonesa

La animación japonesa, tanto en su formato cinematográfico como televisivo y, cada vez más, digital, es una industria millonaria y una de las principales exportaciones de este país al mundo. No nos referimos sólo a los productos audiovisuales;  existe un fenómeno fan a nivel global que también consume merchandising y otros derivados de esta forma de arte. Se trata de un estilo de animación muy diverso, cuyo público objetivo puede ser infantil, juvenil e incluso adulto, y que la mayoría de nosotros hemos consumido alguna vez: series infantiles como Doraemon u obras cinematográficas de calidad indiscutible, como las producidas por Studio Ghibli, llegan también al público occidental.

Esta industria tiene sus orígenes en el inicio del cine de animación japonés. Como podemos ver en este corto, fechado en 1926, ya aparecen algunos elementos característicos no sólo de este país, sino también de su mitología y cultura, como los demonios denominados “oni”. Si bien la estética ha evolucionado mucho, es de gran interés tanto para los aficionados a la cultura japonesa como a la historia del cine de animación.

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