UNA PROFESION POR DESCUBRIR /¿ Cómo se plantea una intervención?

UNA PROFESIÓN POR DESCUBIR

LA RESTAURACIÓN DE DOCUMENTO GRÁFICO, dentro de los archivos, de las bibliotecas y en centros independientes.

Puede que no sea una profesión excesivamente nueva para descubrir, ya que en Archivoz, se ha tratado el tema de la restauración en diferentes ocasiones, sobre todo con la vinculación que tiene la profesión con Archivos y Bibliotecas de diferente tipología, como no podría ser de otra forma, (véanse los artículos: https://www.archivozmagazine.org/es/la-preservacion-de-los-archivos-cinematograficos-del-moma/https://www.archivozmagazine.org/es/hemos-salvado-muchos-documentos-importantes-ines-baro-jefa-del-laboratorio-de-conservacion/)

Por ello como editora sigo con la serie de artículos que plantee para que todas la personas conozcan un poco más al detalle el trabajo que realizo. Siempre teniendo en cuenta que mis palabras no son detalles de procesos a seguir en ninguna intervención, ya que esto solo lo podemos realizar los profesionales especializados en la materia.

Las 2 primeras entregas fueron:

https://www.archivozmagazine.org/es/una-profesion-por-descubrir/

https://www.archivozmagazine.org/es/una-profesion-por-descubrir-sobre-lo-que-restauramos/

Hoy en esta 3ª entrega explicaré someramente:

¿CÓMO SE PLANTEA UNA INTERVENCIÓN?

Cuando se decide realizar una intervención, se decide intervenir físicamente sobre la obra, esto es actuando físicamente sobre la materia, y para llegar a tomar esta decisión (por un lado peligrosa, apasionante,  excitante y técnica a la vez) lo primero que se ha de hacer es un buen estudio de la obra para que este nos pueda derivar en la realización de un diagnostico comparado del estado de conservación de la misma, y de ahí la decisión de la intervención.

Para ello, en los amplios estudios previos que hay que realizar para poder tener este diagnóstico correcto, es realizar una adecuada evaluación de todas las variables posibles de intervención, y esto solo lo conseguiremos con las correspondientes pruebas de diagnosis.

Hay que  realizar un completo estudio de los materiales de la obra en toda su integridad, desde los estudios de fotografía, identificación, estructura y análisis. Vamos realizar un examen en toda regla. Y uno de los más importantes es el examen organoléptico.

En el “Diccionario de uso del Español “de la profesora, autora, investigadora y archivera (1922 Simancas- 1924-29 Murcia[1]), María Moliner nos enseña:

Organoléptico,-a (adj.). Se aplica a las propiedad o accidentes de las cosas que pueden ser percibidas por los *sentidos.

El primer método de trabajo en el cual nuestras percepciones generales y conocimiento de la obra nos van a llevar a poder definir los objetivos posteriores de estudio, como los físicos basados en técnicas analíticas diversas (pero eso ya será parte del siguiente articulo). Es un examen global.

En él no se trata solo de mirar, si no de ver. Ver la obra en su conjunto, ¿Cómo está?, ¿Qué la ha podido ocurrir?, ¿Cómo nos la encontramos?, ¿Cómo responde a la manipulación y uso? (por supuesto, este primer examen físico también, porque hemos de tocarla, ha de ser extremadamente técnico, cuidadoso y delicado ya que en el proceso de manipulación podemos perder información según el grado de deterioro que tenga la obra). Todas estas preguntas nos van a ir dando respuestas que más adelante con los análisis técnicos podremos corroborar y verificar.

En muchas ocasiones, por ejemplo, el estar delante de una obra hace que podamos oler determinados aromas y esto nos da las pistas necesarias para saber si contiene una humedad relativa excesiva, o, si está muy ácida. Aquí hay que contemplar unas investigaciones contemporáneas que nos revelan el porqué de la manía o gusto de tener un libro antiguo entre las manos y llevárnoslo a la nariz y decir que nos gusta el olor, identificándolo gratamente como algo que : huele a viejo. Siendo esto una cuestión de química[2] derivada de los compuestos orgánicos volátiles que se desprenden de la degradación del biopolímero de lignina que contiene el papel.

También podemos reconocer los tipos de aceites que se utilizan para las tintas de impresión y demás componentes que nos den pistas de la historia de la obra, si son obras manuscritas, tipográficas, litográficas. Incluso en las Obras de patrimonio artístico contemporáneo se puede diferenciar el tipo de impresión, claro está  antes de realizar todas las comprobaciones analíticas.

El examen visual realizado con esmero también nos dará mucha información sobre todo si tenemos los ojos y la percepción ya hecha al tipo de material, aquí sí es verdad que la «experiencia es un grado», y el haber visto trabajado con obra real, por ejemplo durante el proceso de nuestra formación académica, es un punto de valor.

Este tipo de método empírico, nos prepara sin lugar a dudas para el método científico y constatado, y hay que darle la importancia que tiene como valor añadido a para poder diagnosticar correctamente los tratamientos de actuación.

Por ello este es el inicio de ¿cómo planteamos una intervención?, en la cual todos nuestro conocimiento se pone al servicio de poder recopilar todos los datos suficientes  para recogerlos de una forma tipificada y ordenada , y que nos sirvan como pauta y complemento a la toma de datos científica.

Lo penúltimo que me quedaría el poder trasmitirles la sensación que tenemos muchas restauradoras a la hora de tocar las obras, pareciera que también tenemos ojos en las yemas de los dedos. Por medio del tacto y, volviendo a explicar que todo se ha de realizar con la máxima precaución y prudencia en caso de obras con degradación, sabemos que grado de humedad acumulada tiene la obra, o si tiene defecto, si la materia esta debilitada, si hay documentación adherida que no podemos observar a simple vista, si tenemos grosores diferentes, si aparecen nudos en el papel, e incluso muchas veces si sobre relieve vemos sellos secos o el rehundimiento de la filigrana, el gramaje e incluso la friabilidad de la documentación. Y de nuevo todo a verificar en la siguientes fases.

Y lo último sería oír, sí, oír, lo están leyendo bien. Por medio del oído podemos averiguar el carteo, el carteo es la sonido que emiten las hojas de papel al moverse de manera independiente. No nos suena igual cuando abanicamos un libro realizado en papel biblia, que un libro realizado en papel de trapos del siglo XVI ¿verdad? Pues no, y cuando eso papeles, o determinados tipo de papel estas deshidratados suenan diferentes, esto quiere decir que han sufrido alteraciones intrínsecas como por la acidez, o que, por ejemplo, han perdido el reapresto que tiene la hoja para poder recibir la tinta. De igual forma esto se ha de hacer con suma exhaustividad para no dañar la documentación.

La verdad que antes de ponerme a trabajar disfruto, y disfruto mucho estando atenta a todas aquellas pequeñas cosas de las cuales en el siglo XXI casi ya no tenemos tiempo de apreciar.

Por la inercia y la consecución del trabajo, en el siguiente artículo hablare de ¿cómo se unifica la toma de datos? para que estos puedan ser parte de la obra y de su documentación histórica, ya que después de intervenida será obligatorio que todos estos datos formen parte del conjunto de la obra

[1]https://www.um.es/documents/2187255/2187765/maria-moliner.pdf/77b99fbf-ef06-4bdb-b773-e92a0c3c9020 [2]http://tesauros.mecd.es/tesauros/materias/1188071.html

A %d blogueros les gusta esto: