«Los archiveros somos «facilitadores» del trabajo de los demás»: Entrevista con Víctor M. Bello Jiménez, archivero y escritor

Desde el año 2008 se celebra el 9 de junio como el Día Internacional de los Archivos auspiciado por el ICA 1 Consejo Internacional de Archivos  (International Council on Archives). Este día fue elegido porque el 9 de junio de 1948, el Consejo Internacional de Archivos se estableció bajo los auspicios de la UNESCO. Esta elección fue aprobada de inmediato y adoptada por la comunidad archivística internacional 2.

Celebrando este día nos parece justo dar relevancia a las personas que trabajan en estos centros poderosos de la cultura, custodios silenciosos de la historia y eternos amantes de la información. Por ello hemos seleccionado a un profesional del entorno cultural canario, Víctor M. Bello Jiménez, que es un colaborador infatigable en la difusión archivística,  y que pertenece, participa y organiza eventos, exposiciones, charlas y encuentros de conocida calidad,  donde colaboran profesionales de reconocido prestigio. Y que hace, de una reunión técnica y/o de unas jornadas de investigación, una experiencia de intercambio de conocimiento especial, donde aúna la calidad formativa y el confort profesional con un cálido y familiar acogimiento.

Por ello queremos empezar por el principio, ¡de su vida profesional, claro! preguntándole directamente,

(ARCHIVOZ) ¿Cómo llega a Canarias un cordobés?

(VBJ) Vine a estudiar. Mi idea era ser físico, pero pronto me reorienté a la historia, gracias a lo cual terminé trabajando de archivero.

(ARCHIVOZ)  ¿Cómo fue la incorporación a la vida laboral dentro del un Archivo Municipal de San Bartolomé de Tirajana? Sabemos que su lugar de trabajo en San Bartolomé , al principio, fue cuanto menos, diferente, ya que muy pocos eran los investigadores y muy lejano el pueblo.

(VBJ) Sí, el principio fue bastante diferente. No sólo por la lejanía del pueblo en el que comencé (conocido como Tunte) sino porque la contratación tampoco era la idónea para posicionarte en la administración. Venía de ser becario en El Museo Canario 3 y en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas 4, es decir, de archivos históricos, y de repente involucrarte en la vorágine de un archivo administrativo te obliga a una formación permanente. La batalla diaria de los archiveros es muy desconocida y casi nada reconocida, pero es gratificante. Yo siempre digo en mis cursos que los archiveros somos facilitadores del trabajo de los demás, ya sean funcionarios de la administración pública o empresas, ciudadanos particulares o investigadores y cuando consigues ese objetivo reconforta el esfuerzo.

(ARCHIVOZ)  Realizar un Doctorado suele abrir puertas en el mundo científico y cultural, pero al realizar su tesis doctoral sobre Archivos y Poder, ¿nunca temió que la temática pudiera ser incómoda? Yo lo tildaría de valiente, pero puede que otros lo tildaran de inconsciente, ¿no cree?

(VBJ) Pues la verdad es que no me planteé si resultaría incómodo para alguien. En cualquier caso, seguía la estela de grandes investigadores que habían trabajado sobre ese tema. Es cierto que hablar de las esferas de poder desde un punto de vista crítico suele generar debates confrontados, pero creí que era necesario explorar cómo ha actuado el poder con respecto a los archivos a lo largo de la Historia en Canarias. Lo hice bajo el título Política archivística y actuación del poder en la administración local canaria (siglos XV a XXI) 5  con la pretensión de mostrar que los círculos de poder, generalmente, sólo prestan atención a los archivos cuando pueden obtener un beneficio, ya sea organizándolos o destruyéndolos. Así era en el siglo XV y así es en el XXI.

(ARCHIVOZ)  ¿Cómo pasa un técnico de la administración a realizar trabajos en investigación histórica y archivos, sin perder la esperanza, siendo profesional liberal? ¿Tiene su riesgo, no?

(VBJ) Sí. Es algo arriesgado, porque pierdes la seguridad de una nómina a final de mes, pero en la vida hay que priorizar los intereses que, en mi caso, eran familiares. Es una pelea continua para obtener proyectos, pero como técnico de la administración veía que desarrollar cualquier proyecto dependía de demasiados factores que no podía controlar y preferí emprender otro tipo de proyectos durante un tiempo, que dependieran más de mí directamente. Así que decidí hacerme autónomo para trabajar en diferentes archivos, con diversas metodologías y realidades, lo que me lleva a hacer investigaciones sobre fuentes documentales históricas, gestión de archivos de muy diverso tipo, auditorías, impartición de cursos u organización de jornadas; incluso proyectos personales como publicación de libros técnicos o literarios.

(ARCHIVOZ) ¿Podrías citar algunos de esos proyectos?

(VBJ) Si sobre gestión de archivos he realizado algunos proyectos en el Archivo municipal de Teguise, fundamentalmente con documentación de obras y urbanismos; en el Cabildo de Gran Canaria, por ejemplo, he tenido proyectos con Servicios Sociales y con Patrimonio Histórico. Estos son proyectos de corta temporalidad. Más espaciados en el tiempo son los concernientes a localización de documentos históricos sobre Canarias o investigaciones históricas. Y, en cuanto a la formación, imparto cursos sobre Archivística general, gestión de archivos municipales, de archivos de empresas o paleografía; unos cursos que he comenzado a impartir online a consecuencia del confinamiento.

(ARCHIVOZ) Después de la colaboración durante años en el Archivo Municipal de Teguise, donde realizaste diferentes labores, ¿cuál es el proyecto mas importante que estas realizando?

(VBJ) Con Teguise he realizado proyectos muy interesantes, como el que llamamos Colecciones Digitales 6, consistente en la localización de documentos históricos sobre Lanzarote en los archivos españoles para, después, obtener copias digitales y, con los permisos oportunos, subirlos a la web del Archivo Municipal de Teguise. También organicé las tres ediciones de las jornadas de Archivo que se han celebrado en este municipio.

(ARCHIVOZ)  Y ahora mismo, ¿con qué proyectos estás?

(VBJ) Como decía antes, con la preparación de cursos online, y como proyecto de largo tiempo, con la reconstrucción histórica y documental del Archivo del Marquesado de Lanzarote. Se trata de un archivo que desapareció, no se sabe bien cuándo, como consecuencia de los ataques piráticos a la Isla y la disgregación familiar. Se trata de un proyecto financiado por el Gobierno de Canarias para este año 2020.

(ARCHIVOZ) Cuando un profesional se plantea la reconstrucción de un Archivo desaparecido, ignoto, ¿cuáles son los pasos que seguir?

(VBJ) La base de mi proyecto es un inventario de dicho archivo del siglo XVII. A partir de él, junto con otras noticias e investigaciones que he ido realizando, voy buscando pistas y referencias a documentos que  pudieran haber estado en este archivo en algún momento de su historia, intentando reconstruir su contexto. Es un trabajo que no se había emprendido antes y voy dando pasitos para su reconstrucción, si no total (que será imposible por la desaparición de muchos documentos tras los ataques piráticos), sí en parte, gracias, fundamentalmente, a las copias que de muchos documentos se han conservado en otros archivos.

(ARCHIVOZ) Reconociendo el trabajo técnico y especial en la reconstrucción de este Archivo, ¿cree que este proyecto tiene algo de mágico, de ensoñación romántica?

(VBJ) Puede ser. Pero es que ser archivero creo que tiene algo de romanticismo, y en el caso de este proyecto que realizo, también de explorador, de conocer lugares remotos en el tiempo a través de los archivos y el papel. Ser archivero no es algo que nadie desee desde pequeño, surge de repente, como un enamoramiento.

 

(ARCHIVOZ)  ¿Podremos disfrutar de este proyecto en modo divulgativo y desenfadado, tipo novela histórica de pequeño formato tras su presentación académica?

(VBJ) (Risas). Todo es posible. Ahora que estoy leyendo el libro de Irene Vallejo El infinito en un junco, estoy viendo que su éxito reside en haber salido del academicismo, en contar las cosas de un modo desenfadado. Quizá a los archiveros nos haga falta algo así para llegar más a la ciudadanía. De hecho, ese era el objetivo fundamental de las jornadas de archivos que he dirigido en Teguise durante varios años: explicar a la ciudadanía el gran potencial de los archivos pero sin hablar de las técnicas que empleamos ni teorías ni modelos, etc. Y el resultado es positivo.

 

(ARCHIVOZ) Y para finalizar:  ¿Tras habitar en tantos lugares, tienes una definición clara cuando te preguntan de dónde eres? El territorio nacional, ¿se te está quedando pequeño?

(VBJ) Tengo muy claro de dónde soy, de Castro del Río. De hecho, cuántos más años cumplo, más hecho de menos estar allí. Aunque también me encanta Alcázar de San Juan, el pueblo en el me crié, y, por supuesto, las Islas Canarias, donde he madurado. El territorio nacional no se me queda pequeño, ni mucho menos, aún no conozco muchos lugares. Hace unos años, una archivera francesa, Christine Martínez, nos contaba en unas jornadas en Bilbo, que en Francia e Inglaterra estaba de moda hacer prácticas de intercambio entre archivos. Creo que es algo muy interesante. En muchos archivos se desarrollan proyectos muy buenos y esta práctica daría lugar a un aprendizaje fantástico y de intercambio de experiencias y conocimientos.

Notas:

[1]:https://www.ica.org/en/international-council-archives-0/ica-70-years-of-international-influence-timeline

[2]:https://www.culturaydeporte.gob.es/cultura/areas/archivos/mc/archivos/nhn/actividades/dia-internacional-archivos.html

[3]:http://www.elmuseocanario.com/

[4]:http://www.gobiernodecanarias.org/cultura/archivolaspalmas/

[5]:https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=88305

[6]:https://archivoteguise.es/colecciones-digitales

 

 

 

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