«La investigación es ciencia y pasión, conocimiento y sentimientos»: Entrevista a José López Yepes, Catedrático Emérito por la Universidad Complutense de Madrid | 2ª parte

Continuamos con la entrevista que iniciábamos ayer a José López Yepes, impulsor de los estudios universitarios en biblioteconomía y documentación en España y uno de los mayores expertos en el campo de la epistemología de esta joven ciencia que hoy nos ocupa.

(Archivoz) Otro elemento destacado en su carrera ha sido aquel dedicado a acompañar a nuevos investigadores en su desarrollo a través de la dirección de tesis, habiendo dirigido las tesis de los investigadores más destacados de nuestro campo del conocimiento. ¿Qué aspectos son más importantes en la labor de guía de un director de tesis?

(José López Yepes) Efectivamente, debo a mi maestro el profesor Desantes el esfuerzo de contribuir a acrecentar en mi la vocación por la investigación que otros maestros anteriores ya me habían ido inculcando. Él era un gran director y formador de investigadores. En una carta enviada recientemente a la revista El Profesional de la Información he contestado a esta pregunta. Se trata de reconocer cuestiones como éstas: que la investigación es ciencia y pasión, conocimiento y sentimientos; que el director debe tener en cuenta estos aspectos y que debe estar presente en todas y cada una de las fases del proceso investigador; que es corresponsable del mismo y que comparte con el dirigido el logro de los hallazgos y sus estados de ánimo. Me parece, en definitiva, que el papel del director es, esencialmente,  muy relevante en la elección del tema, en el seguimiento insistente del calendario de trabajo y en la lectura atenta de los textos teniendo en cuenta cuando el doctorando está realmente produciendo conocimiento científico y también en cuanto  al estilo y la redacción. La tesis es buena, es decir, es una verdadera tesis no solo por resolver problemas científicos de utilidad sino porque, además, sabe comunicar bien su contenido. Todo ello exige que al director le guste dirigir por vocación ya que su principal compensación es la satisfacción de haber formado un nuevo investigador y de haber aprendido conjuntamente con él, es decir haber llegado juntos a la cumbre.

(Archivoz) Me atrevería decir que todos los alumnos de universidades españolas, y gran parte de los alumnos de universidades latinoamericanas, nos hemos introducido en esta ciencia a través de sus manuales (en mi caso, a través del manual «¿Qué es documentación?: Teoría e historia del concepto en España»), que fueron la puerta hacia un campo del conocimiento que quizás hasta ese momento los alumnos no comprendíamos en su diversidad y amplitud. ¿Cómo se hace comprender a los alumnos que antes de avanzar en el conocimiento de una disciplina primero hay que pensar y reflexionar sobre la base de su comprensión? ¿Qué destaca de sus años como profesor universitario?

(JLY) Parece evidente que el punto de partida para el estudio de cualquier disciplina es conocer su origen histórico y su concepto al que se ha llegado hasta el momento actual. Las disciplinas que gozan de tradición y antigüedad como el Derecho, la Medicina, la Filosofía, etc.  no se plantean a menudo su naturaleza y propósitos porque ambas cosas se han ido aclarando, fijando y fortaleciendo a lo largo del tiempo. Por el contrario, en nuestro campo no es así. Somos un campo joven (por ejemplo en la Universidad español hace menos de 50 años que estamos a ella incorporados). De ahí la frecuencia con que nos preguntamos en escritos y en foros qué somos, qué profesional debemos formar, cual debe ser nuestro papel en la comunidad científica y social, etc, Yo traté estas cuestiones en mis libros de 1978 y 1995. Y, más recientemente, en un librito que resume todas mis inquietudes en en este ámbito titulado La ciencia de la información documental: La disciplina, el documento y el profesional de la información en la era digital. (México DF, 2055). En España he notado menor interés por estas cuestiones teóricas y epistemológicas que en otros países de nuestro entorno académico como México, Colombia y Brasil.

En cuanto a la última parte de la pregunta, lo que más destaco de mi andadura como profesor de Documentación hasta la fecha fue que introducirme en este campo constituyó una auténtica aventura intelectual donde descubría nuevos territorios que nunca habían sido explorados lo que facilitó mi labor, que conté siempre con equipos de personas entusiastas y que, sobre todo, que aumentó mi ilusión y entusiasmo por una institución que nunca defrauda por su naturaleza, como es la Universidad. Tengo para mi que la alegría es consustancial a la tarea universitaria.

Todavía pienso que el conflicto terminológico-documental del que adolece nuestra disciplina es una rémora para saber qué somos y hacia donde debemos caminar Clic para tuitear
(Archivoz) Usted es uno de los grandes expertos en el campo de la epistemología de las ciencias de la información y de la documentación. Después de tantos de años en los que ha estudiado la problemática relacionada con este campo, ¿hasta dónde le han conducido sus reflexiones en cuanto a la conceptualización de las ciencias de la documentación y del documento? ¿Cómo influye en estas cuestiones la velocidad a la que avanza nuestro ámbito?

(JLY) Gracias por el elogio. De acuerdo con lo expresado en la pregunta, la búsqueda del concepto de documentación y los conceptos aparejados ha sido una de las constantes de mi trabajo en el campo juntamente con las cuestiones metodológicas y de evaluación de la investigación. Todavía pienso que el conflicto terminológico-documental del que adolece nuestra disciplina es una rémora para saber qué somos y hacia donde debemos caminar y, sobre todo, para saber con exactitud cual debe ser nuestra posición en el ámbito académico y profesional. No podemos dormirnos. Por el contrario, debemos repensar permanentemente estas cuestiones y actualizarlas en cada momento dada la velocidad a la que nos movemos en la sociedad de la información. En este sentido, he tratado de promover este tipo de investigaciones y, desde luego, de asistir a foros sobre el estudio de estos temas.

(Archivoz) Por último, no nos queríamos despedir sin felicitarle por sus numerosos reconocimientos a nivel nacional e internacional, llegando incluso a ser nombrado «Doctor Honoris Causa» por la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia). ¿Nos podría hablar un poco de su relación con las universidades latinoamericanas y el trabajo realizado allí en estos últimos años?

(JLY) Muchas gracias de nuevo por su felicitación. Reconozco que el hecho que se cita en la pregunta es el mejor reconocimiento que podía tener al final de mi carrera administrativamente activa. Es algo que me ha dejado huella indeleble y me ha hecho establecer vínculos personales y muy afectivos con la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, especialmente con su Facultad de Humanidades y Educación y, más concretamente, con la carrera de Ciencias de la Información. He encontrado allí un gran hermanamiento entre docentes, estudiantes ya administrativos que sienten un objetivo común y unas ganas inmensas de aprender y de buscar nuevos horizontes.  No puedo dejar de mencionar personas de tanta capacidad de impulso y entusiasmo como la decana de la Facultad, Mtra. M. Eugenia Pareja y el director de la carrera Lic. Freddy Maidana. La otra relación muy intensa que mantengo es con las universidades mexicanas. México ha sido de hecho mi primer país de acogida desde el día en que la Dra. Elsa M. Ramírez, actual directora del sistema de bibliotecas de la UNAM se dirigió a nosotros para establecer un convenio de colaboración que propiciara que una serie de investigadores del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (actualmente IIBI) pudieran doctorarse en nuestro departamento. La primera doctora fue la Dra. Araceli Vargas, actual directora del IIBI. La semilla ha dado frutos interesantes porque, además de la celebración de los Seminarios Hispano-Mexicanos, otras universidades sumaron docentes a este programa como las de San Luis Potosí, Chiapas, Baja California Sur, ENBA, Panamericana, Iberoamericana, etc. En total han sido cuarenta y dos nuevos doctores mexicanos a lo largo de veinticinco años, tarea muy apoyada por autoridades académicas de aquel país, como la Dra. Estela Morales, excoordinadora de Humanidades de la UNAM, y los directores de nuestro departamento como la Dra. María Teresa Fernández Bajón en su último mandato.

(Continuación de la entrevista publicada ayer 4 de enero de 2021 y realizada el 18 de noviembre de 2020)


Entrevista realizada por Victor Villapalos

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