«Es necesario vivir más al día, no hacer tantos planes a largo plazo y acostumbrarse a niveles de incerteza e inseguridad más altos», entrevista a Mela Dávila, asesora e investigadora independiente, y creadora de Artfile

Con motivo de la actualización de la web Artfile, realizamos una entrevista a Mela Dávila, asesora e investigadora independiente, y su creadora. Nos habla de las novedades que ha incluído en su web, además de contarnos sus proyectos, las complejidades que suponen la gestión documental artística y cómo ha afectado a su profesión la COVID-19.

(Archivoz) Para comenzar nos gustaría que nos hablaras de tu formación y trayectoria profesional, y concretamente cómo llegaste al mundo de los archivos y gestión documental artística.

(Mela Dávila) Estudié filología inglesa y alemana y me especialicé en Literatura americana contemporánea, cosa que no tiene mucho que ver con el arte. Pero cuando terminé de estudiar, gracias a mis conocimientos de idiomas empecé a trabajar en un estudio de diseño mientras hacía unos cursos de posgrado, y ahí aprendí mucho sobre los procesos técnicos de producción editorial. Eso, unido a mis conocimientos de idiomas, fue lo que me llevó hasta mi primer trabajo en un museo de arte contemporáneo.

Durante los primeros diez años, trabajé con diferentes resposabilidades, en los departamentos de Publicaciones, es decir, como editora. Más tarde, se me ofreció la oportunidad de pasar al terreno de los archivos, siempre dentro de un museo, y no lo dudé: me parecía un terreno fascinante para seguir aprendiendo. Y así, más o menos, hasta hoy…

A lo largo de mi trayectoria, en diversas ocasiones he formado parte del equipo estable de un museo, pero entre unos y otros puestos institucionales siempre he pasado períodos trabajando por mi cuenta. Ahora mismo estoy en uno de esos períodos.

(Archivoz) Has colaborado tanto en proyectos nacionales como internacionales vinculados a archivos y a la gestión de documentos artística. Háblanos de los proyectos en los que más te ha gustado participar.

(MD) Creo que de todos he aprendido, y de todos he tenido la suerte de aprender mucho. Poner en marcha el Centro de Estudios y Documentación del MACBA, entre 2007 y 2012, fue, sin duda, la experiencia más intensa, de la que más he aprendido, y la que más ha marcado mi camino.

Mi período en el Centro de Estudios tuvo además el valor añadido de permitirme trabajar con un equipo de profesionales increíbles –y excelentes personas–, por lo que resultó muy enriquecedor.

Otras tareas, como la colaboración con el Archivo Lafuente (Santander) en el período anterior a su presentación pública, o la preparación de un proyecto ejecutivo para el archivo de documenta, en Kassel, han constituido también excelentes oportunidades para ampliar conocimientos y disfrutar, a pesar de que en estos casos mi posición era más externa y, por lo tanto, más “solitaria”.

Y los encargos más breves o más pequeños han sido igualmente fructuosos para mí, porque me han ofrecido la oportunidad de enfrentarme a planteamientos y usos del archivo –como en el caso del proyecto “Territorio Archivo”, puesto en marcha por Chus Domínguez en la Fundación Cerezales, por ejemplo– inusitados y por eso muy útiles para ensanchar mis propias perspectivas.

Mela Dávila_Archivoz

Archivo del diario El Telégrafo, Biblioteca de las Artes, Guayaquil, 2019.

(Archivoz) Cuales crees que son los problemas principales a los que se enfrenta la información y documentación artística.

(MD) En los museos y las colecciones de arte, que son el ámbito que mejor conozco, el problema principal es la poca conciencia, por parte de la propia institución y, a veces, incluso de los coleccionistas –con notables excepciones–, del valor que entrañan las colecciones documentales. Tradicionalmente solía vérselas como una cosa secundaria, que no tiene un estatus comparable al de la colección de arte… Por suerte, desde que empecé a trabajar con archivos de arte, en 2007, hasta hoy, esto ha ido cambiando mucho, pero

aún quedan focos de resistencia que siguen pensando que los “documentos” son prescindibles y poco valiosos en relación con las “obras de arte”. Clic para tuitear
(Archivoz) A nivel personal, cuáles dirías que son los pros y contras de ser asesora independiente.

(MD) La mayor ventaja es la posibilidad de trabajar en escenarios diferentes, con equipos diversos cada vez, y con contextos, preocupaciones y objetivos que poco se parecen de unos a otros proyectos. Eso me obliga a tener que repensar hasta el fondo mis propios planteamientos cada vez, y no dejo de aprender nunca. La gran desventaja, obviamente, es la situación de mayor fragilidad laboral y financiera, y más en estos tiempos en los que las oleadas de crisis económicas se suceden con tanta rapidez.

(Archivoz) Centrándonos en Artfile, la página web en donde expones tus proyectos y te das a conocer. ¿Podrías contarnos cómo surgió?

(MD) Cuando dejé el Centro de Estudios y Documentación del MACBA, en el verano de 2012, decidí empezar a trabajar por mi cuenta y entonces advertí lo difícil que me iba a resultar explicar “qué soy”, cuál es mi profesión, a qué tipo de proyectos me dedico o en qué puedo ayudar. Así que, además de sudar mucho para conseguir redactar mi currículum de una manera más o menos clara, decidí que era importante tener un sitio web en el que poder ofrecer, por un lado, un poquito más de información sobre mis proyectos, y por otro, sobre todo, reunir las cosas que iba escribiendo y publicando aquí y allá –sobre archivos y museos, sobre publicaciones de artista– para que pudiesen encontrarse con relativa facilidad, si alguien estuviera interesado. Y de ahí surgió la idea de recoger todo esto en un blog que reflejase mi trayectoria profesional.

"Rethinking the documenta Archive", proyecto ejecutivo para el archivo de documenta, Kassel, 2014.

«Rethinking the documenta Archive», proyecto ejecutivo para el archivo de documenta, Kassel, 2014.

(Archivoz) Hace poco has renovado el diseño y el contenido de tu web. ¿Qué hay de nuevo en la web de Artfile?

(MD) Ahora tiene mucha más información, al rehacer el diseño (que creo que ahora es un poco más claro todavía) y actualizar los contenidos nos dimos cuenta de que los materiales que reúne Artfile son ya bastantes… Hemos separado los contenidos con más claridad, dividiéndolos entre textos y proyectos. De estos últimos, hay muchos tipos: desde proyectos que tienen que ver con la estructuración o reestructuración de archivos ya existentes (como los que ya he mencionado: el Archivo Lafuente y el archivo de documenta, en Kassel, Alemania), hasta las colaboraciones con artistas en proyectos de arte (como “My Holy Nacho”), programas públicos (como la serie de actividades “Documentos”, en el Museo Reina Sofía, o los seminarios “Archivos del común” en el mismo museo), y las exposiciones: una faceta nueva de mi actividad, que cada vez me gusta más por todo lo que conlleva de investigación, de reflexión sobre formas de presentación pública y de contacto con muchas personas interesadas en los mismos temas que yo.

(Archivoz) La Pandemia por la COVID-19 nos ha hecho reinventarnos personal y profesionalmente a todos. Desearíamos que nos comentaras cómo te ha afectado profesionalmente.

(MD) Pues por un lado, ha sido y está siendo un golpe, porque como asesora y comisaria independiente, me toca(ba) viajar mucho, y desplazarse se ha puesto realmente complicado. Por supuesto, están las herramientas digitales, que facilitan mucho las cosas cuando una no puede moverse de casa, pero dar un curso o impartir una charla o un taller de manera presencial, o bien hacerlo a través de la pantalla del ordenador, desde luego, para mí no es lo mismo. Creo que hay muchos aspectos de la comunicación que se pierden cuando el diálogo está mediado por una pantalla.

Por otro lado, cuando hablo con muchos compañeros de trabajo, colegas y amigos que me cuentan que ahora, en la “nueva normalidad”, es necesario vivir más al día, no hacer tantos planes a largo plazo y acostumbrarse a niveles de incerteza e inseguridad más altos, me sonrío, porque me doy cuenta de que, al trabajar por mi cuenta, yo ya llevaba bastante tiempo instalada en esa “nueva normalidad” más insegura. Y, en ese sentido, supongo que cuento con cierta ventaja en relación con quienes se están adaptando ahora a ello, a gran velocidad.

(Archivoz) ¿Crees que el Coronavirus va a impulsar al desarrollo de proyectos virtuales?

(MD) Desde luego. Creo que las herramientas de comunicación digital están adquiriendo cada vez más importancia para todos nosotros, incluso mis hijos han tenido clase por Zoom durante los meses más difíciles del confinamiento. Así que estoy segura de que crecerán las inversiones y las ideas en todo lo relativo al volcado de contenidos en soportes virtuales. Yo misma estoy ya empezando a dar forma a un par de proyectos de catalogación en línea a los que llevo tiempo dándoles vueltas, porque creo que ahora sí ha llegado el momento de hacer esfuerzos en esa dirección.

(Archivoz) Por último, queremos que nos comentes tus expectativas de futuro frente a esta nueva situación. ¿Puedes hablarnos de algún proyecto en el que estés trabajando actualmente?

(MD) Como comentaba más arriba, estoy empezando a dar forma a un proyecto de catalogación de libros de artista que se centre no en los “pioneros” de los años sesenta y setenta –sobre todo, el libro de artista conceptual–, que ya están muy estudiados, sino en las publicaciones que los artistas de las generaciones posteriores han ido publicando. A partir de 1980, todo el mundo editorial en el contexto artístico cambió de arriba abajo, y tradicionalmente se ha considerado que lo realizado a partir de entonces era mucho menos innovador e interesante, pero en parte mi teoría es que esa opinión parte de ciertos prejuicios alimentados por el desconocimiento. Así que creo que hay que empezar a dar visibilidad a la producción editorial de esos artistas de generaciones posteriores, y ahí estoy apuntando con este proyecto.

También, llevo un año dedicándome a una tarea relativamente nueva para mí: el trabajo en archivo, pero como investigadora esta vez, es decir, interesándome no tanto por la estructura y la organización del archivo, sino, por primera vez, por su contenido. El Museo de Historia de Alemania (Berlín) ha programado para el verano de 2021 una exposición sobre la historia política de las documentas que se celebraron durante el siglo XX (desde 1955, cuando tuvo lugar la primera, hasta 1997, cuando Catherine David dirigió la documenta X), y estoy colaborando con el equipo de tres comisarios que dirige el proyecto. Está siendo fascinante. No solo estoy aprendiendo muchísimo sobre la historia misma de la documenta, por supuesto, sino también sobre muchos aspectos de usabilidad de los archivos que hasta ahora solo había abordado de forma teórica. Lo estoy disfrutando mucho.

 

Imagen de portada: Biblioteca del archivo de documenta, Kassel, 2014.


Entrevista realizada por: Inmaculada López Zurrón

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