Joyas documentales

Artículos sobre documentos destacados y su historia

«The night before Christmas», un regalo de Navidad en los albores del cine

La joya documental que ofrecemos hoy tiene relación directa con estas fechas. Se trata del corto «The night before Christmas», datado en 1905, y es una de las primeras películas de las que se tiene constancia. Está basada en un poema de Clement Clarke Moore del año 1823, y fue dirigida por Edwin S. Porter de la Edison Manufacturing Company.

Qué la disfrutéis.

¡Feliz Navidad y próspero 2018!

“En el café de Chinitas”, interpretada por Federico García Lorca

El poeta, dramaturgo y escritor Federico García Lorca, considerado uno de los mejores autores de habla hispana del siglo XX y miembro de la Generación del 27, tuvo una vida breve pero inolvidable. Su obra convierte elementos populares en obras de arte, acercando el imaginario del pueblo a las cumbres más altas de la literatura.

Sin embargo, estas no fueron las únicas facetas en las que destacó; entre ellas está la de músico, ya que tuvo una educación muy completa en la que se incluyeron clases de piano. Siendo apasionado de la música popular, no es de extrañar que, en sus visitas a los cafés de la época, conociese a cantantes y músicos; no hay que olvidar que uno de sus principales aportaciones es su obra folklorista, ya que se dedicó a recopilar historias, coplas, versos y canciones populares.

Una de ellas es “En el Café de Chinitas”, ambientado en un popular café malagueño del siglo XIX y principios del XX y que, supuestamente, narra una anécdota protagonizada por un célebre torero gaditano. En esta versión, podemos escuchar a Lorca tocando el piano, acompañado por la famosa bailarina y cantante La Argentinita, que fue gran amiga suya.

Entrevista al profesor Fermín de los Reyes, comisario de la exposición “El Sinodal de Aguilafuente y la primera imprenta española”

La iglesia de Santa María de Aguilafuerte (Segovia) acoge, hasta el 5 de noviembre, la exposición “El Sinodal de Aguilafuente y la Primera Imprenta Española. Esta iniciativa, organizada en el contexto del proyecto “Fundación Las Edades del Hombre”, está dedicada al primer libro que se imprimió en nuestro país: el Sinodal de Aguilafuente. En ella, podemos conocer a personajes tan interesantes como el impresor Juan Parix, el obispo Arias Dávila y los primeros incunables, así como los orígenes de la imprenta en España. Esta exposición acoge tanto objetos como obras de arte que ayudan a acercarnos a la época y contexto de la primera imprenta española.

Fermín de los Reyes, profesor de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense de Madrid, y comisario de la exposición y reconocido experto en el ámbito del libro antiguo, imprenta y patrimonio bibliográfico, nos ha concedido una entrevista para conocer mejor esta iniciativa.

(Archivoz) En primer lugar, enhorabuena por el éxito de esta iniciativa. Hemos podido ver que el afluente de visitas ha sido constante y que ha ayudado a visibilizar la primera imprenta española, desconocida para el gran público. ¿Cuál fue el origen de la idea de organizar esta exposición?

(Fermín de los Reyes) Muchas gracias, la exposición está siendo un éxito y estamos satisfechos. En Aguilafuente venimos conmemorando la introducción de la imprenta desde 2003, pero este año, con la exposición de Las Edades del Hombre en la cercana Cuéllar, que partía de unas bulas de indulgencias halladas allí, parecía adecuado mostrar la importancia de la imprenta como complemento.

(Archivoz) ¿Qué recepción habéis tenido por parte de las instituciones públicas?

(FR) En primer lugar, el Ayuntamiento de Aguilafuente se puso a la cabeza de la organización de la exposición, que ha sido apoyada por la Fundación Las Edades del Hombre, la Diputación de Segovia, la Facultad de Documentación de la Universidad Complutense y la Fundación Villalar, entre otras instituciones. Aparte está la propia Parroquia de Aguilafuente, dado que la exposición está en la iglesia de Santa María, la Imprenta Rabalán y, por supuesto, los prestamistas de las piezas: Biblioteca Histórica “Marqués de Valdecilla”, de la Universidad Complutense, Fundación Condes de Puñonrostro, Museo de Segovia, Catedral de Segovia, Obispado, Diputación, Fundación Rodera Robles, Jon Zabala y el pintor Rafael de Miguel.

(Archivoz) ¿Qué piezas de la exposición te parecen más destacables?

(FR) Por supuesto, las tres ediciones de Juan Párix, datadas entre 1473 y 1475 o 1476, que son el centro de la exposición: así, por ejemplo, el Modus confitendi, de Andrés de Escobar, cuyo único ejemplar conocido en el mundo tenemos expuesto. También la Bula de Borja, de 1473, con el único ejemplar conocido en el mundo para vivos. Por variar de piezas, tenemos una arqueta relicario donada por los Reyes Católicos al Monasterio de Santa Cruz la Real de Segovia, o unas tablas del siglo xv. Como pieza contemporánea, el cuadro “Primera prueba del Sinodal de Aguilafuente”, elaborado por el artista Rafael de Miguel expresamente para la exposición, en que se ve al impresor Juan Párix  mostrando al obispo Arias Dávila el primer pliego del Sinodal junto a una imprenta primitiva. Es también una pieza única, pues no hay en España ninguna así.

(Archivoz) De cara al futuro, ¿habéis pensado en organizar alguna otra actividad relacionada con “El Sinodal de Aguilafuente y la primera imprenta española”? Por ejemplo, exposiciones similares en otros lugares o actividades de divulgación.

(FR) Sí, como el resto de años, tendremos el primer fin de semana de agosto dedicado al Sinodal, que congrega a miles de personas, pero lo ideal sería tener una exposición permanente sobre la imprenta, a la que ir añadiendo piezas poco a poco. Estamos trabajando en ello, además de en otras exposiciones temporales, aunque más modestas, para divulgar distintos aspectos de nuestra historia del libro.

(Archivoz) A la hora de organizar la exposición, ¿a qué retos os habéis tenido que enfrentar?

(FR) Una exposición de este calado requiere de una gran financiación y, sobre todo, se hace con piezas importantes. La obtención de financiación ha sido un reto, pero las instituciones han respondido bien. Otra cuestión ha sido la solicitud de piezas, todas de gran valor, que en algún caso no nos han dejado, por lo que hemos ido buscando alternativas hasta conseguir un número suficiente como para que tenga entidad; afortunadamente, tenemos unas piezas extraordinarias. Finalmente, como en todo, el montaje es siempre delicado tanto por la llegada de las piezas como por rematar hasta el último detalle, y hay muchos.

(Archivoz) Para terminar, ¿podrías compartir con nuestros lectores alguna anécdota curiosa relacionada con la exposición?

(FR) Hay varias curiosas, una de ellas relacionadas con mis alumnos de la Facultad, que al ir y ver que el Juan Párix del cuadro de Rafael de Miguel se parecía mucho a mí (en efecto fui uno de los modelos) se hacían fotografías con el móvil y se reían. Se suele repetir la sonrisa y una mirada hacia mí en ese punto de la exposición, algunos se atreven a decirlo, otros no. Otra, la llegada de gente de lugares tan lejanos como Canadá o Chile para ver la exposición. También hemos tenido grupos de la ONCE a los que hemos tenido que ir guiando y aportando materiales para que pudieran tocar algunos objetos de los que hablábamos.

(Archivoz) Muchas gracias por tu colaboración. Te deseamos todo el éxito posible tanto en esta iniciativa como en las que están por venir.

El Fuero de Madrid, derecho local de la villa en el siglo XIII

El fuero de Madrid es un conjunto de normas que regían la villa de Madrid durante los siglos XII y XIII. Concedidas en 1202 por el rey Alfonso VIII de Castilla, y redactadas por una Asamblea General de Vecinos que fueron reunidos en la plaza de la villa, se encargaban de reglamentar el derecho penal, la vida política y la administración.

El texto, que comienza con la frase “Haec est carta facil concillium de Madrid ad norem domino nostrum rege Alfonsus et de concilio de Madrid”, es una de las joyas documentales que conserva en el Archivo de la villa de Madrid.

Podéis conocer más sobre el Fuero de Madrid en este vídeo, realizado por el Ayuntamiento de Madrid se puede descargar desde este enlace, en el que se narra su interesante historia.

La colección de autógrafos de Pedro Antonio de Alarcón en la Real Academia Española

El departamento del Archivo de la Real Academia Española ha finalizado recientemente el proceso de descripción de la colección de autógrafos de Pedro Antonio de Alarcón, conservada por la institución desde mediados del siglo xx, pues hasta la fecha solo había recibido un tratamiento archivístico mínimo, no orientado a la divulgación. El resultado de este trabajo reveló que contenía seiscientos cuarenta y cuatro documentos, en su mayoría cartas y tarjetas de visita, y que la nómina de corresponsales de Alarcón, todos pertenecientes a las clases sociales privilegiadas de la segunda mitad del siglo XIX español[1], por ser protagonistas o partícipes en hechos relevantes de la vida política, cultural y social española, superaban el centenar. La colección bien puede considerarse una joya documental, en su conjunto, y por este motivo la incluimos en esta sección de la revista Archivoz.

Pedro Antonio de Alarcón (Guadix, 1833 – Madrid, 1891) fue académico de número desde 1875 hasta su muerte en 1891. En 1877 leyó su discurso de ingreso en la Academia para ocupar el sillón H. Es reconocido como uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo xix, con obras como Diario de un testigo de la guerra de África (1860), su primer éxito literario, El sombrero de tres picos (1874), El escándalo (1875), El niño de la bola (1880) y La pródiga (1882), obras que han mantenido el interés del público y de los investigadores hasta la actualidad.

Alarcón fue miembro destacado de la sociedad cultural la Cuerda granadina antes de trasladarse de Granada a Madrid, y, al igual que otras figuras decimonónicas, compaginó la actividad creadora, con las de periodista, académico y político ―diputado, senador, Consejero de Estado―. Fue director de varios periódicos ya en su juventud, El Eco de Occidente (1853-1854), El Látigo (1854), así como, fundador y redactor de La Política y colaborador en las revistas más importantes de la época, La Redención, El Criterio, La América, El Museo Universal, La Ilustración, El Semanario Pintoresco y el diario La Época.

El reflejo de esta vida polifacética es perceptible en el conjunto de la colección de autógrafos del archivo de la RAE, no solo por el amplio periodo que engloba, 1837-1929, sino también por la nómina de los corresponsales que representan el círculo de amigos y conocidos de Alarcón, en la que encontramos escritores, políticos, militares, miembros del clero y de la aristocracia, pintores, músicos, periodistas, médicos, poetas y críticos literarios. Aunque escasos, también hay autógrafos dirigidos a terceros, como Paulina Contreras, esposa de Alarcón, o Joaquín Alarcón, su hermano, y otros que Alarcón recibió como regalo.

La colección estaba organizada originalmente en cinco legajos, no en un álbum de autógrafos tan de moda en el siglo xix, como ocurre con el álbum de Paulina Contreras[2]. Cada legajo llevaba rotulado en el lomo un índice alfabético de los corresponsales cuyos autógrafos se habían coleccionado. En el primer legajo se agrupan los autógrafos de escritores «de primera línea» y músicos; en el segundo, los de periodistas, pintores, escultores y críticos literarios; en el tercero, aparecen documentos de literatos, médicos, músicos, políticos. En el cuarto legajo predominan los autógrafos de políticos y militares y algún miembro de la aristocracia y del clero. El quinto legajo conserva solamente los autógrafos de José Fernández Jiménez. Desconocemos las razones que llevaron a Alarcón a organizar los autógrafos de esta forma.

La riqueza de la colección está, además, en la diversidad de las tipologías documentales que presenta. Destacan en número las cartas y las tarjetas de visita sobre las notas, esquelas, minutas, originales y borradores de creaciones literarias en prosa y en verso, copias manuscritas y mecanografiadas de cartas y borradores, páginas sueltas de libros y prensa; y retratos en grabado y en fotografía. Es decir, están representadas todas las formas posibles de los autógrafos: manuscritos, cartas autógrafas firmadas, cartas firmadas, simples firmas y fotografías firmadas.

En el discurso epistolar observamos tanto el lenguaje sencillo, espontáneo y sincero como el afectado, propio de una relación más profesional con Alarcón. La temática es amplia, no solo hay intercambio de información sobre asuntos intrascendentes, sino también intercambio de ideas, crítica literaria de una determinada obra, felicitaciones, reproducción de conversaciones, estrategias, confesión de problemas e inquietudes íntimas o profesionales, descripciones de paisajes o hechos relevantes, recomendaciones, etc. Esta diversidad temática puede simplificarse en: (1) contenido intelectual, el referido a cuestiones de la actividad como escritor, periodista y académico, (2) contenido político, el relacionado con su actividad como diputado, senador y consejero de Estado y (3) contenido social, el utilizado para asuntos de amistad y relaciones sociales. El idioma de los documentos es el español, aunque hay algunos en árabe, francés, italiano y latín.

Al trabajar en la colección hemos detectado la pérdida de los autógrafos de algunos corresponsales que aparecían en los índices y hemos encontrado ciertas  dificultades para la identificación del autor de la fotografía de Emilia Pardo Bazán, felizmente resueltas.

Los meses de trabajo han quedado compensados con la contribución a la difusión y conservación de la colección mediante su descripción en la herramienta de consulta en línea del Archivo de la Academia ―http://archivo.rae.es/index.php/coleccion-de-autografos-de-pedro-antonio-de-alarcon―, y a la aportación de más datos para la conformación del perfil humano y profesional de los corresponsales y, especialmente, de Alarcón como escritor, político, persona y coleccionista.

Para finalizar, citamos algunos corresponsales cuyos autógrafos conservó Alarcón: Arrieta, Bretón de los Herreros, Campoamor, Cánovas del Castillo, Castelar, Echegaray, Espronceda, Pardo Bazán, Tamayo y Baus, Valera, Zorrilla, Madrazo, Haes, Nocedal, Ortega y Munilla, Benavente, Pidal y Mon, Manuel Becerra, duques de Montpensier, O’Donnell, Pi y Margall, Prim, Primo de Rivera, José de Salamanca, Serrano, Silvela, Tolosa Latour, López de Ayala, Menéndez Pelayo, duque de Rivas, Roca de Togores, conde de Cheste, Pereda, Arnao, Catalina, Saavedra y Olózaga.

Esperanza Prieto se ha ocupado de la organización de la colección de autógrafos reunida por Pedro Antonio de Alarcón en una estancia de investigación en el Archivo de la Real Academia Española, bajo la dirección de Covadonga de Quintana


[1] Corresponsales extranjeros fueron Giuseppe Verdi, Jorge Ronconi, Héctor Valera.
[2] El álbum de Paulina Contreras de Alarcón (J. A. Yeves Andrés. Madrid: Fundación Lázaro Galdiano; Diputación de Granada, 2013).

El pianista sirio Jandali Malek compone una pieza al piano tras el estudio de una tabla de arcilla de Ugarit

Los archivos nos ayudan a mantener vivo el pasado. Un ejemplo de ello es la música, que desde la aparición de las primeras notaciones musicales, ha hecho posible escuchar los sonidos de hace miles de años.

Según la tradición sumeria fue el rey Shurgi, de la dinastía Ur, quien creó la teoría musical. La música fue  muy importante en las culturas mesopotámicas, sobre todo en las ceremonias religiosas.

Gracias a una tabla de arcilla encontrada en 1948 en Ugarit, en el noroeste de Siria, el compositor y pianista sirio Jandali Malek ha podido componer una pieza al piano, tras el estudio y comparativa de los tonos y las pausas que aparecen. Es un texto en idioma hurrian en el que una mujer se dirige a una diosa para poder tener hijos. En este vídeo, podemos escuchar la pieza acompañada por la Orquesta Filarmónica de Rusia.

tablilla arcilla

Himno a Nikkal, 1.400 AC.