Zuriñe Piña Landaburu

Doctora en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid, donde también obtuvo el Grado en Información y Documentación y el Máster en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos. El título de su tesis doctoral es “Ontología de la Guerra civil española”, dirigida por el Dr. Juan Antonio Martínez Comeche, que obtuvo la nota de Sobresaliente Cum Laude. Actualmente trabaja como Document controller en la consultoría Advisian de la ingeniería australiana Worley Parsons, aunque tiene tres años de experiencia en este sector en diversos proyectos de ingeniería y dos más en el ámbito de documentación y bibliotecas.

Un viaje en barco en 1896

Con la llegada de junio, cada vez vemos el verano más cerca. Un verano que parece ser más cercano a la normalidad que el correspondiente al año 2020, con una paulatina llegada de turistas y, si todo va bien, una relajación de las normas de seguridad. El fenómeno del turismo no es nuevo, aunque se extendió a las clases populares a mediados del siglo XX. Antes, era algo más propio de las clases altas, que convertían los meses del entonces llamado “veraneo” en una serie de visitas a balnearios, lugares como la Costa Azul o la costa vasco-francesa.

Y es este sector de la sociedad el que podemos ver en el documento audiovisual que traemos hoy, en el que unos viajeros de aspecto elegante bajan desde un barco fluvial hasta el muelle en Lyon. Es una grabación original de los hermanos Lumière, en el que se han mejorado la calidad, se ha modificado la velocidad y se ha añadido color en el proceso de digitalización. Todo ello para ofrecernos una escena que nos transporta directamente hasta el siglo XIX y que nos acerca un poco más a nuestras propias vacaciones.

Las bicicletas en la Era Victoriana: un documental de 1915

Con la progresiva suavización de las medidas del confinamiento, cada vez es más habitual ver en nuestras calles a personas practicando deporte al aire libre. Entre este tipo de deportes, la bicicleta es uno de los más populares. Es al mismo tiempo un medio de transporte funcional y ecológico, y un elemento imprescindible en la vida de muchas personas. Desde su invención, atribuida al barón Karl Drais en el año 1817, se convirtió en un medio de transporte cada vez más complejo y popular a lo largo del siglo XIX. Este desarrollo se ve reflejado en este poco conocido documental de 1915, en el que podemos ver modelos de bicicletas desde su creación hasta el momento de grabación del documental. Grabado en francés y subtitulado en holandés, se trata de un excelente material audiovisual que nos acerca tanto a la historia de las bicicletas como a los primeros documentales.

La India nativa en tiempos de las colonias: una película de 1906

Al pensar en el Imperio Británico, a todos nos viene a la idea un extensísimo territorio gobernado por la reina Victoria, que fue la hegemonía del mundo a lo largo del siglo XIX. Sin embargo, no debemos olvidar la otra cara del imperio: la vida cotidiana de los nativos de las tierras que colonizaron. Y para ello, los documentos audiovisuales, como las fotografías y las grabaciones, son uno de los mejores testimonios; esto se debe a que ofrecen una imagen de primera mano de la cara más dura del colonialismo, y son un instrumento indispensable para conocer este fenómeno en todos los aspectos.

En este sentido, la joya audiovisual que traemos esta semana es una un testimonio que nos muestra el duro día a día de los habitantes de la India en la época en la que era de colonia británica. Las calles de una ciudad india en 1906, que gracias al British Film Institute se han podido preservar y digitalizar, nos muestran una visión de la India auténtica.

Descubierta una versión rusa desconocida de “El Señor de los Anillos”

Los aficionados a la fantasía y aventuras están de enhorabuena. “El Señor de los Anillos”, el clásico de la literatura inglesa del autor J.R.R. Tolkien, que se hizo aún más famosa gracias a la trilogía cinematográfica de Peter Jackson, tiene una versión audiovisual desconocida que se ha hecho mundialmente famosa gracias a su reciente redescubrimiento. Se trata de una adaptación del primer libro de la trilogía, “La comunidad del anillo”, por la directora Natalya Serebryakova que se emitió en 1991 por la Televisión de Leningrado. Fue una adaptación compleja por razones políticas (la obra de Tolkien estuvo censurada en la Unión Soviética) como lingüísticas. A pesar de sus claras limitaciones técnicas y de unos efectos especiales y maquillaje menos sofisticados que la versión que todos conocemos, en algunos aspectos es más fiel al original, ya que salen personajes que se obviaron en la versión de Jackson, como Tom Bombadil.

Esta versión del clásico, que se creía perdida, no es la única adaptación de Tolkien en tierras rusas: existe una versión de “El Hobbit” al ballet llamada “El viaje fantástico de Mister Bilbi Bolsón, el Hobbit”. Este ballet no ha sido recuperado todavía, aunque después de la recuperación de “El Señor de los Anillos” en los archivos audiovisuales de la televisión rusa, esperamos volver a descubrir joyas documentales desconocidas. Mientras tanto, podemos disfrutar de la primera parte de esta curiosa película.

Un vistazo a la vida cotidiana de las geishas

A principios del siglo XX, Japón seguía su proceso de apertura a Occidente. Un proceso que comenzó en 1866 como respuesta a las presiones coloniales y comerciales, y que ponía fin a muchos años de hermetismo de la cultura y sociedad japonesas.

Una cultura milenaria que ha fascinado a Occidente, con una forma de entender el arte única y con artistas tradicionales que han llegado a formar parte del imaginario colectivo. Y eso es exactamente lo que significa la palabra “geisha”: artista. Se trata de mujeres educadas en las artes tradicionales japonesas, como la danza, la música, la ceremonia del té y la conversación. Es una profesión que hoy en día sigue en activo,  y que se ejerce sobre todo en refinadas reuniones sociales y banquetes. La profesión de geisha ha tenido connotaciones negativas por su confusión con las cortesanas, aunque son perfiles totalmente distintos. Tradicionalmente, Kioto ha sido el lugar donde las geishas han obtenido cotas más altas de refinamiento y calidad artística. En Kioto son conocidas como geiko, y las jóvenes aprendizas se denominan maiko. Se distinguen por el tipo de peinado, maquillaje y kimonos, más coloridos en el caso de las jóvenes.

En esta grabación, fechada en el año 1900, podemos ver a geikos de Kioto conversando, bailando y tocando el shamishen. Teniendo en cuenta el secretismo acerca de esta profesión, estamos ante una obra de especial interés para los amantes de la cultura japonesa. Probablemente fue grabada por William Heise, ya que las primeras grabaciones de Japón, fechadas en 1894, son suyas. Esta grabación se ha preservado en el Archivo Nacional de Estados Unidos.

Los niños gitanos de Granada: una película de James Wong

La visión de un país desde ojos extranjeros nos muestra realidades que, quizás por ser muy habituales, en algunos casos pasan desapercibidas. Por su parte, el mayor desarrollo en épocas posteriores del sector audiovisual en otros países ha hecho posible que haya llegado a nuestros días una información preciosa sobre nuestro país que, sin este tipo de fuentes, ha podido pasar desapercibida.

En algunas ocasiones esta visión ha adolecido de algunos prejuicios o quizás de un filtro idealizado; algo que, en mayor o menor medida, han vivido casi todos los lugares del mundo hasta la popularización y expansión de los medios audiovisuales de masas y, sobre todo, Internet. Hasta entonces, el espectador debía fiarse de los sesgos, conscientes o inconscientes, que tenían los realizadores de producciones audiovisuales. Y esta es una crítica que ha recibido la joya documental que os traemos esta semana: la grabación de un programa del actor y director Richard Erdman, famoso por sus películas como “Stalag 17” o su reciente aparición en la serie “Community”. En este  programa piloto, nunca emitido, el actor viaja por el mundo para dar a conocer otras formas de vida al público estadounidense.

La primera parada es en Sacromonte, Granada, donde el espectador puede asistir al día a día de la población gitana granadina. Se trata de una grabación de gran belleza, donde asistimos a sus cantos y bailes, además de ver las calles y los paisajes de Granada de hace varias décadas. Es un punto de vista que hace especial hincapié en las habilidades artísticas de los habitantes de Sacromonte, algo quizás llamativo y exótico para el público de Estados Unidos y olvidando la dureza de su vida. Sin embargo, este detalle no quita importancia documental a esta obra, recuperada, coloreada y digitalizada por el Archivo de Televisión y Cine de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA Film TV Archive). El hecho de que esté en color hace aún más real la vida de la población gitana a nuestros ojos; son imágenes nunca vistas en varias décadas. Una verdadera joya que disfrutaremos todos, y muy especialmente, los amantes del flamenco.

“Dreams of Toyland”: el “Toy Story” original

Una de las sagas de dibujos animados, tanto de niños como de los que ya no lo son tanto, es “Toy Story”. Dirigidas por John Lasseter y producidas por Pixar, estas películas nos adentran en un mundo en el que los juguetes cobran vida. Pero, y a pesar de la originalidad de su planteamiento, no es la primera película realizada bajo esta premisa. Por increíble que pueda parecer, existe un cortometraje de 1908 en el que un niño sueña que sus juguetes cobran vida… Y efectivamente lo hacen, gracias a primitivas técnicas de stop-motion o animación en volumen. Esta técnica es muy conocida gracias a películas como “Pesadilla antes de Navidad”, de Henry Selick, y consiste en manipular un objeto, fotograma a fotograma, de manera que la imagen animada tiene un movimiento fluido.

“Dreams of Toyland” fue dirigida por Arthur Melbourne Cooper. Al haberse rodado en exteriores, el movimiento de las sombras aparece algo extraño a los ojos del espectador. A pesar de todo, es notable que una película tan antigua haga uso de una técnica difícil de llevar a cabo con las posibilidades de la época; recordemos que el montaje debía hacerse de manera manual, fotograma a fotograma. No es la única película de este director con esta premisa; existe otra obra del año anterior, llamada “Dreamland Adventures”, en la que asistimos al viaje de dos niños al Polo Norte, donde sus juguetes crecen hasta tener tamaño humano.

Este cortometraje ha sido restaurado y digitalizado por la British Film Institute.

Un paseo por el París de los años 20 de mano de Burton Holmes

El género documental en el ámbito cinematográfico es uno de los más antiguos y conocidos. No en vano, las primeras obras cinematográficas muestran aspectos de la vida cotidiana de sus contemporáneos, como el célebre cortometraje «La salida de la fábrica Lumière en Lyon», de Louis Lumière, del año 1895. Son obras que, si bien en un principio adolecían de las lógicas limitaciones técnicas de la época, han acabado siendo documentos de primera mano que nos acercan a épocas pasadas.

Entre los pioneros del género documental hay algunos nombres imprescindibles. Uno de ellos fue el célebre Burton Holmes, explorador, cineasta y viajero. Fue el pionero del fotorreportaje, documentando sus primeros viajes con una pesada cámara en caja, que sería reemplazada en sus siguientes viajes por una Kodak. Desde muy joven, fue el sucesor de  John L. Stoddard, que era, en aquélla época, el autor más reconocido de lecturas públicas sobre grandes viajes. Tiene una estrella de la fama en Hollywood.

Fue una ávido viajero que documentó, primero en fotografía y luego en cine, diferentes lugares del mundo. El primer cortometraje que realizó fue “La Catedral de San Pedro de Roma”, en 1897, a la que siguieron muchas otras capitales de Europa, como este cortometraje que muestra la vida en las calles de París en 1927. Esta obra ha sido restaurada, digitalizada y coloreada por la organización Internet Archive.

La primera película de la Historia de España

Los inicios del cine español son más antiguos de lo que el público general cree. Si bien los nombres de los primeros cineastas, como los hermanos Lumière, son conocidos por todos, no ocurre lo mismo con los pioneros de este arte en nuestro país. Es posible que se deba a una escasa difusión de las primeras piezas cinematográficas, y a que, debido a la escasa calidad de las mismas por cuestiones técnicas, pueden resultar menos atractivas para el público actual que algunas obras anteriores. Pero son una excelente fuente de información para conocer la vida cotidiana de España a finales del siglo XIX. Un ejemplo de ello es el cortometraje «Salida de misa de doce de la Iglesia del Pilar de Zaragoza».

Se trata de una breve obra de apenas doce segundos de duración, del año 1897, en la que podemos ver a los feligreses que abandonan el, parece ser, abarrotado templo. Su autor fue Eduardo Jimeno, cineasta también zaragozano cuyo primer trabajo, unas maniobras del ejército cerca del Ebro, no pudo ver la luz por problemas en la iluminación. Este cortometraje está rodado en un balcón cercano a la iglesia, lo que explica el plano picado.

Eduardo Jimeno fue uno de los pioneros del cine español. Su padre, también llamado Eduardo Jimeno, compró un aparato Lumière por 2.500 francos y algunas películas, y el hijo puso en marcha un salón de cine poco después, y sus descendientes se dedicaron a la exhibición cinematográfica hasta la década de los 60.

Hoy en día, este cortometraje es parte de una colección vinculada a la casa Lumière, que lo adquirió en subasta en 2004.

Nevada en Málaga en 1954

El temporal Filomena ha dejado una estampa desconocida desde hace muchos años en España, con nevadas abundantes y temperaturas extremadamente frías. Las nevadas han colapsado las carreteras y servicios básicos, que ya estaban influidos negativamente por la pandemia. Pero también ha traído escenas curiosas como peleas de bolas de nieve en plena Gran Vía. Los móviles de improvisados cineastas han documentado este temporal, al igual que pasó hace más de medio siglo, cuando también tuvimos en nuestro país un temporal que llenó de nieve lugares como Málaga.

Con la obvia diferencia tecnológica, podemos ver cómo un temporal invernal modificó de forma sustancial el paisaje. En el caso de Málaga, gracias al cineasta amateur Manuel Bravo Rosales, con su cámara Pathe Baby 9,5 m/m. Esta película fue depositada en la Filmoteca de Andalucía, en Córdoba, y fue proyectada al público en el Día del Cine Casero de Málaga en octubre de 2010. Gracias al trabajo de una grabación amateur y a la labor conservadora de la Filmoteca, este documento de la vida cotidiana malagueña ha salido a la luz.

La preservación de los archivos cinematográficos del MoMa

Vivimos en un entorno en el que constantemente hay imágenes en movimiento a nuestro alrededor. Pero en 1897, esto fue sorprendente, nuevo y completamente revolucionario. Era una forma diferente de ver el mundo.

En 1939, el MoMA adquirió un tesoro multimedia de valor incalculable: treinta y seis bobinas de impresiones y negativos de nitrato de 68 mm realizados en los primeros años del cine, es decir, en

los inicios de las primeras películas de los hermanos Lumière. Se trata de unos archivos cinematográficos únicos en el mundo, ya que los documentos supervivientes de la compañía cinematográfica Biograph están en esos carretes. En ellos, destacan imágenes inéditas de la reina Victoria de Inglaterra en movimiento, que pueden verse en el vídeo que acompaña a este artículo.

Los archivos cinematográficos del MoMa se pueden visitar en la localidad de Hamlin, Pensilvania, donde la labor de archiveros y restauradores ha hecho posible el volcado al formato digital de estos documentos irreemplazables. Entre ellos destaca la labor del curador Dave Kehr, que ha hecho posible que el espectador pueda ver la primera película con la misma visión expandida e inspirada en el asombro que, sin duda, vivieron los primeros espectadores, así como la del responsable de preservación multimedia del MoMa, James Layton, que muestra en el vídeo la labor que realizan.

Grabación de un funeral en 1912

En gran parte del mundo, entre finales de octubre y principios de noviembre es habitual recordar a los que faltan. Celebremos Todos los Santos, el Día de los Muertos o Halloween, es normal realizar celebraciones familiares, religiosas o populares que tienen que ver con la memoria de nuestros seres queridos o, desde un punto de vista más lúdico, con lo siniestro como fuente de diversión, como ocurre con la popularización de Halloween en los últimos años. Muchas de estas festividades tienen un origen precristiano: en el caso del Día de los Muertos, existe una mezcla entre celebraciones precolombinas y las tradiciones cristianas, y en el caso europeo, la festividad celta de Samhain es el origen del Día de Todos los Santos, tras su adecuación al culto católico.

Son fechas señaladas y emotivas, especialmente este año: debido a la pandemia, en muchas familias ha habido pérdidas y, además, no ha sido posible en muchos casos llevar a cabo las tradiciones familiares y religiosas que ayudan, en cierta medida, a aliviar el dolor mediante las costumbres y rituales.

Costumbres que han cambiado mucho a lo largo de las décadas; hace no tantos años, era habitual la obligatoriedad del luto y tanto las ropas como las costumbres sociales estaban subordinadas a ello. Los funerales eran eventos familiares a menudo multitudinarios, con una solemnidad especial. Solemnidad que, en el caso del documento audiovisual que traemos en este artículo, se encuentra multiplicada por el hecho de ser un funeral de estado, ya que los difuntos son dos aviadores caídos del año 1912. Este documento audiovisual ha sido recuperado y digitalizado por el archivo del British Film Institute, la institución británica dedicada al desarrollo del cine de este país. Ha llevado a cabo una ingente labor de digitalización y divulgación del patrimonio audiovisual de su país. Sin duda, un documento que nos lleva a conocer cómo se vivían los funerales hace más de cien años, lo que nos acerca los sentimientos universales de pérdida y al consuelo del recuerdo de quienes hemos amado.

La entrada al trabajo de las Gibson girls

El otoño es, en muchos aspectos, el verdadero inicio del año: la vuelta al colegio y al trabajo, los días más cortos… Este año ha sido distinto en todo el mundo a causa de la pandemia, pero no por ello han dejado de repetirse las escenas que nos recuerdan que el verano ha terminado y es necesario volver a la rutina. Y se trata de escenas que no son nuevas, sino que podemos ver repetirse en documentos audiovisuales muy antiguos. Gracias al trabajo de restauración y conservación de instituciones como la Biblioteca del Congreso, en Estados Unidos, se hace posible acceder a escenas de vuelta al trabajo, como esta grabación de trabajadoras fichando en la empresa Westinghouse Works en Pittsburgh, Pennsylvania. Se trata de un documento titulado “Gibson girls in 1904”, que hace referencia al ideal de moda femenina extendido a principios de siglo XX gracias al ilustrador Charles Dana Gibson: alta y delgada, con largas faldas y el pelo recogido. En realidad, es el reflejo de la moda eduardiana, más sencilla y contemporánea en comparación con la recargada estética victoriana.

El original tiene una reproducción más rápida y con más ruido; además, por supuesto, es en blanco y negro. Gracias al retoque audiovisual mediante técnicas digitales, podemos acceder a esta pequeña cápsula del tiempo y observar una escena no por antigua menos cercana a nosotros. Se hace posible además ver la comparativa entre el original y la imagen retocada.

La patente del aeroplano

El 22 de mayo se cumplen 112 años de un hecho que cambió no sólo la forma de movernos, sino también nuestra percepción del mundo: la patente del aeroplano, inventado por los hermanos Wright. Tras su primer vuelo en 1903, perfeccionaron su invento a lo largo del año 1905 e intentaron venderlo a distintos países, si bien en un principio tuvieron problemas al respecto debido a que se negaban a hacerlo sin compromiso de compra, y los distintos países desconfiaban acerca de la viabilidad del invento. Finalmente, en 1908 la Oficina de Patentes de Estados Unidos registró el aeroplano: un aparato de vuelo más pesado que el aire, impulsado a motor, capaz de realizar uno de los sueños más antiguos de la Humanidad, es decir, volar.

En este vídeo podemos ser testigos del primer vuelo de los hermanos Wilbur y Orville Wright, en el año 1903 en Kitty Hawk, Carolina del Norte.

Albert Camus, sobre la felicidad

En tiempos de confinamiento por el virus COVID-19, muchas personas se han refugiado en la lectura para obtener no sólo distracción, sino también respuestas y un sentido a la situación que estamos viviendo. Hay muchas obras literarias que han tocado temas relacionados con las pandemias, la reclusión y las consecuencias de las epidemias en los seres humanos y en la sociedad; por estas razones, obras como “Ensayo sobre la ceguera”, de José Saramago, o “La peste”, de Albert Camus, han vivido un gran repunte en sus ventas. Esta última novela es una reflexión sobre la solidaridad y el sentido de la vida en el contexto de una ciudad argelina azotada por la epidemia. Se trata de temas cuyo autor, ganador de un Nobel de Literatura, tuvo en cuenta tanto en su faceta de escritor como dramaturgo y filósofo. También es una llamada a la esperanza, tan necesaria en estos tiempos. Os invitamos a escuchar esta reflexión acerca de la felicidad en boca de este escritor.

Entrevista a Agnes Gatlin, superviviente de la pandemia de gripe de 1918

En tiempos de crisis sanitaria debido a la pandemia del virus COVID-19, no podemos dejar de recordar otras pandemias que han afectado a la Humanidad. En este aspecto, la más cercana y similar en el tiempo es la llamada gripe española, que en el año 1918 acabó con la vida de entre 20 y 40 millones personas y afectó de forma sustancial a la Historia del siglo XX. Si bien existe abundante documentación al respecto que analiza esta epidemia desde puntos de vista médicos, económicos o sociales, no debemos olvidar la perspectiva humana de las personas que la vivieron.

Para ello, una de las mejores formas de acercarse a esta dimensión de la epidemia es escuchar los testimonios de los protagonistas que la vivieron en primera persona; este es el caso de Agnes Gatlin, de 100 años de edad, que en 2007 ofreció una entrevista sobre su vivencia de la epidemia y que ha podido llegar a nosotros gracias al Departamento de Archivos e Historia de Alabama. Una vez más, podemos apreciar la labor de los archivos como vehículos para la transmisión de la perspectiva y la memoria de los protagonistas directos de los acontecimientos históricos.

Rosario Pi, directora pionera de cine español

Por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, 8 de marzo, es habitual que existan iniciativas para dar a conocer a mujeres que han sido históricamente poco conocidas debido a su género. Aunque cada vez se reivindican más las figuras femeninas relevantes, a nivel popular existen muchas mujeres que, a pesar de su importancia y validez, no son reconocidas. En relación al mundo audiovisual, desde los inicios del cine hubo mujeres, como Alice Guy, que fueron importantes pioneras, tal y como hemos mostrado en anteriores artículos de Archivoz. Pero no podemos olvidar que también en nuestro país hubo mujeres que implicaron un antes y un después en la naciente industria del cine.

Este es el caso de Rosario Pi, directora y productora de cine (1899-1967). Gran aficionada al cine y con una visión muy adelantada sobre los papeles femeninos, en el año 1931 fundó, junto con dos socios más, la productora Star Films, decisiva para la implantación del cine sonoro en España. Su figura cayó en el olvido debido a que durante la Guerra Civil sufrió el boicot del bando republicano y, posteriormente, la dictadura franquista menospreció su obra debido al papel de la mujer que defendía. En este vídeo podemos ver un fragmento de su película “El gato montés” (1935), adaptación de la zarzuela homónima, donde introduce personajes femeninos fuertes e independientes e incluso elementos surrealistas.

Tras las escenas: la industria del cine en 1919

Hoy en día, el proceso de realizar una película de Hollywood es una empresa que implica una gran inversión, el trabajo de una gran cantidad de profesionales y una gran coordinación de distintos equipos. En los inicios del cine el proceso era mucho más artesanal, y los papeles que hoy implican a distintos equipos de profesionales eran mucho más individuales e incluso intercambiables. En esta grabación, fechada en el año 1919, podemos observar el trabajo de cámaras, directores, actores, iluminación… En definitiva, todas las labores necesarias para crear una película en los albores del cine.

La Puerta de Jaffa,1897 (Jerusalén)

La Puerta de Jaffa es uno de los elementos arquitectónicos más reconocibles de la ciudad de Jerusalén. Construida como acceso a la ciudadela de la Torre de David, es la única puerta abierta en el lado occidental de la Ciudad Vieja, siendo el lugar donde se juntan los caminos a Jaffa y Hebrón.

Se trata de un símbolo de esta ciudad, conocida como la “ciudad de las ocho puertas” y sagrada para las tres religiones monoteístas, además de ser un punto de acceso a una ciudadela que existe desde el II a.C. Si bien ha sufrido cambios con el paso del tiempo, la existencia de documentación audiovisual de épocas anteriores nos ayuda a conocer su importancia tanto arquitectónica como simbólica. Es el caso de esta grabación, fechada en el año de 1897 y donde podemos ver la fusión cultural que caracteriza a esta ciudad, con la mezcla de personas con ropas de distintas tradiciones y religiones.

Juego de Tronos, los libros encadenados y el acceso al conocimiento en la Edad Media

El fenómeno de la serie “Juego de Tronos” ha sido uno de los principales revulsivos de la ficción televisiva de los últimos años. La serie de la HBO, basada en la saga de novelas “Canción de Hielo y Fuego” del escritor George R.R. Martin, ha acercado al público general su rico imaginario fundamentado en la mezcla de intrigas y luchas de poder entre las casas nobiliarias del imaginario mundo de Poniente con elementos de la más pura fantasía, como la magia y los dragones.

Su trama se enmarca en un entorno de inspiración medieval, pero cuyas bases históricas son tan reales como la Guerra de las Rosas, uno de los conflictos clave de la historia medieval inglesa. Por su parte, la complejidad de sus personajes –muy alejados de la clásica imagen de héroes y malvados- hace que el espectador pueda sentir empatía por ellos y entre de lleno en la historia.

Uno de los principales elementos de este universo es la verosimilitud, es decir, la “coherencia interna” de la que hablaba Tolkien. Esto se debe, en gran parte, a su inspiración en múltiples elementos de la Historia del “mundo real” de manera magistral, creando un universo fácilmente reconocible y lleno de lógica interna. Podemos hallar paralelismos con muchos aspectos de nuestro mundo: la citada Guerra de las Rosas con la Guerra por el Trono de Hierro, las tribus nómadas de las estepas con los dothraki… Y esta coherencia también aplica a aspectos como el desarrollo tecnológico y la estructura social, que en el mundo en el que nos encontramos tiene claros paralelismos con la sociedad feudal de la Edad Media.

Por su parte, podemos afirmar que el acceso al conocimiento es el reflejo y resultado de su realidad social. Teniendo en cuenta esto, procedemos a explicar el acceso dentro de mundo de Juego de Tronos y su paralelismo con la Historia medieval europea, centrándonos en uno de los aspectos más significativos: los libros encadenados.
Como sabemos, en la Edad Media el saber estaba circunscrito a un entorno delimitado: la Iglesia, o más concretamente, los monasterios. Este fenómeno es una constante a lo largo de esta época, aunque existe una evolución: en la Baja Edad Media asistimos a la aparición de las primeras universidades, gracias a la proliferación de las ciudades y a una serie de avances económicos y sociales. Debido a esto, la progresiva ruralización que la sociedad europea vivió desde finales de la Antigüedad comenzó a desestabilizarse.

Pero para llegar a este punto aún faltan muchos siglos; mientras tanto, los únicos centros del saber de la Europa Occidental fueron los monasterios, verdaderos entornos de educación y preservación del conocimiento. Estamos ante una sociedad fundamentalmente analfabeta; incluso entre las clases nobiliarias, saber leer y escribir no siempre era lo habitual. Los monjes se dedicaban a la copia y conservación del saber antiguo; esto no quiere decir que se mantuviera todo este conocimiento, ya que existía una purga y censura de los libros considerados poco afines a la doctrina. A pesar de ello, su labor es encomiable: es casi seguro que el conocimiento clásico no se hubiera mantenido sin estos letrados, copistas y bibliotecarios.

El universo de Juego de Tronos se entronca en un entorno similar. El conocimiento está en manos de la Orden de los Maestres, que es una organización que existe en la imaginaria ciudad de Antigua. Viven en un lugar llamado “la Ciudadela” y dedican su vida al estudio, investigación y erudición, siendo a menudo el lugar al que las casas nobiliarias envían a sus hijos menores. Sus paralelismos con los monjes son obvios, aunque también son similares a las primeras universidades: han de realizar una serie de votos, como el de castidad, y comienzan su andadura como novicios.

En la práctica, se trata de una orden de sanadores, consejeros y sabios. Es una orden masculina y tienen, como en Alejandría, una biblioteca en la que se puede acceder al conocimiento que ha podido acumular esta sociedad. Pero en este entorno el conocimiento se limita a las élites. El acceso a los libros es muy difícil, ya que sólo se espera que acceda a ellos esta élite cultivada. El reflejo más claro de este fenómeno son los libros encadenados de la Biblioteca de la Ciudadela, que tienen su paralelismo con las bibliotecas medievales.

Antes de la invención de la imprenta, el libro era un bien muy caro y sólo al alcance de unos pocos. Sólo una pequeña parte de la sociedad tenía libros, debido a su coste y a la extensión del analfabetismo. En las primeras bibliotecas universitarias era muy habitual que estuviesen encadenados, tanto por el miedo al robo como por la forma de consulta: se consultaban en la misma sala, habitualmente en atriles, y no se esperaba que salieran de allí. Era el reflejo de una sociedad con una escasa difusión cultural y científica, al igual que lo es Poniente.

Esta visión cambió, por supuesto, gracias a Gutenberg y su revolucionaria creación: la facilidad de fabricación de nuevos libros y el abaratamiento de sus costes hizo que, a partir del Renacimiento, una oleada de cultura escrita recorriese Europa y, después, el mundo. Quizás podamos asistir a la aparición de un pionero impresor ponienti y a la entrada de estos personajes en la Edad Moderna. Eso sí, con dragones.