Verónica Ojeda Jiménez

Formada como historiadora y restauradora, con vocación y predilección por la cultura patrimonial en todas sus variantes, con vínculo directo a la función y el servicio público en los últimos 20 años, especializada en Patrimonio Documental, Bibliográfico, Gráfico y Artistico.

Una profesión por descubrir: ¿sobre qué trabajamos los restauradores?

Para poder acercarnos a definir sobre qué trabajamos las restauradoras/es, es necesario tener una idea clara de la materia sobre la que se ha sustentado la grafía del pensamiento, de las ideas, de las investigaciones, de los estudios. Y no me refiero a la materia intelectual que genera la necesidad de escribir, sino a la materia física donde reflejamos aquello que queremos que perdure.

María Moliner en su Diccionario de uso del Español, re impresionado  en el año 1988 nos explica  su 1 acepción: materia. (Del lat. «materia»; v.: «MADERA» (La materia se expresa en general con «ser de»…)

Creo que entrados en este siglo XXI poco deberíamos tener que explicar  pero cuando tenemos un libro en las manos nos olvidamos que existe otra materia que no es el papel que sustenta la grafía. Y también nos olvidamos que el papel sustenta la grafía pero no solo la escrita, y que la grafía representada no es solo escritura.

Si hay que decir que lo común en nuestra profesión es trabajar sobre el papel, pero siempre teniendo en cuenta que el papel es un invento que tiene casi dos mil años, descubierto por primera vez por Ts`ai Lun en China (aquí la bibliografía es amplísima). Anteriormente, el papiro y el pergamino son la materia por excelencia del soporte grafico tanto escrito como dibujado, el primero producido comercializado y utilizado casi en exclusiva en el antiguo Egipto, mientras que el pergamino utilizado como soporte durante la Antigüedad y Edad Media en Europa.

De estos tres grupos de soporte papiro/pergamino/papel el más común por la evolución cultural Europea es el papel y es sobre el que se trabaja. No hemos de olvidar que antes de la introducción del papel en América, el gran soporte de su expresión gráfica fue el amatl o amate, fabricado con fibras vegetales muy largas que provenían de cortezas y/o arboles endémicos

Soporte de amatl contemporáneo con dibujo manual no seriado. V.O.J.

El trabajo de restauración sobre pergamino en la actualidad es poco común y los tratamientos difieren bastantes a los del soporte celulósico, ya que al ser una materia proteica sus caracteres tienen que ser estudiados de manera diferente. Se tratan generalmente de grandes tomos de libros de música, como los cantorales, de bulas y otros documentos lacrados, ya que donde nos encontramos el pergamino es en las cubiertas como en las conocidas encuadernaciones monásticas. La trasmisión del conocimiento a este soporte en un principio se realizaba de forma manuscrita pero también de manera impresa, con la diversidad de pigmentos y tintes que cada obra necesitara.

Es difícil la clasificación del trabajo que se realiza sobre papel, ya que la composición de este difiere muchísimo por su fabricación, por lo cual podríamos realizar una clasificación en base  a la información que estos contienen, (que tampoco es sencilla) siendo los primeros a mencionar  los manuscritos, con diversidades codicológicas bastante complejas, que llegan hasta nuestra época, producidos por muy variables tintas.

Dentro de los manuscritos son susceptibles de nuestra atención, no solo las producciones alfanuméricas, si no que podría entrar en esta denominación la producción artística, con dibujos y planos, producidos por lápices, grafitos, carbones, sepias, pasteles, ceras, acuarelas, guaches, acrílicos, anilinas y demás materias tintóreas.

Tras la aparición de ese gran invento de reproducción de letras de manera casi industrial, la imprenta, podemos abrir otra clasificación de las obras a conservar y restaurar como es el conjunto también muy variado de los impresos, donde según avanzamos desde el siglo XV y tras las diferentes revoluciones europeas podemos añadir a los libros de todo tipo y tintas, panfletos y demás producción de periódicos, revistas, etc. Con diferentes sistemas de impresión utilizando desde la madera (técnicas xilográficas) a la piedra (técnicas litográficas) y a los metales (técnicas calcográficas). Difiriendo esta producción a su vez de manual y/o mecánica.

Ya situada temporalmente más cercana a nuestra época, he de decir que además de que todo se globaliza, desde principios del XIX la expresión gráfica no tiene freno evolutivo, por lo cual encontramos tal variedad de documentación  en el material de archivo y biblioteca, que se nos hace imposible trabajar sin el soporte, ayuda y apoya del personal de estas entidades para la clasificación correcta de la documentación. Que ayuda a verificar tipológicamente las características que la restauradoras/res podemos discernir y confirmar por pruebas físico-químicas para nuestro trabajo.

Ya que sin la identificación exacta del material sobre el que se va a trabajar es imposible e inviable realizar un diagnóstico tanto para su preservación, conservación y/o restauración.

Así el siglo XX y XXI ya nos inunda con grabados, sellos y carteles, material fotográfico, fonográfico, fílmico y por ultimo informático. Haciendo por ello que la profesión de las personas que se dedican a la restauración se tenga que diversificar, a la vez que especializar más profundamente según las capacidades adquiridas y experiencias personales, laborales y académicas.

Como ejemplo más notorio y contemporáneo sería la especialización autónoma con reconocimiento oficial del tratamiento de la documentación fílmica, con la creación en España por parte del Ministerio de Cultura y Deporte del Centro de Conservación y Restauración de la Filmoteca Española:  http://www.culturaydeporte.gob.es/giec/obras/concluidas/otros/filmotecamadrid.html

La diversidad de materia une y reúne (en oxímoron) la conservación-restauración en torno al conocimiento.

 

UNA PROFESIÓN POR DESCUBRIR.

LA RESTAURACIÓN DE DOCUMENTO GRÁFICO, dentro de los archivos, de las bibliotecas y en centros independientes

Puede que no sea una profesión excesivamente nueva para descubrir, ya que en Archivoz, se ha tratado el tema de la  restauración en varias ocasiones, sobre todo con la vinculación que tiene la profesión con Archivos  y Bibliotecas, como no podría ser de otra forma, (véase artículos: https://www.archivozmagazine.org/es/la-preservacion-de-los-archivos-cinematograficos-del-moma/ y https://www.archivozmagazine.org/es/hemos-salvado-muchos-documentos-importantes-ines-baro-jefa-del-laboratorio-de-conservacion/ )

En otras ocasiones la restauración se vincula a la conservación y a la preservación, pero esta en sí, es una actuación que se realiza sobre la documentación cuando estas otras medidas no han sido llevadas a cabo. Y que siempre tienen un origen antrópico, somos la enfermedad y el remedio.

Por ello vamos a descubrirla en una serie de artículos consecutivos donde desgranaré ideas que, no por repetidas y difundidas, son conocidas como se merecen, o al menos eso es lo que creo, incidiendo en que la comunicación fluida y sencilla hará que se ame un poco más el trabajo que muchas personas realizamos, casi siempre en la sombra.

Detalle de examen organoléptico.

LA PROFESIÓN.

En el siglo de la globalización y de la información masiva, puede que estemos un poco sobresaturados de artículos, estudios, informes, etcétera… pero esto no quiere decir que dejemos de aprender y conocer a compañeras y compañeros de profesión que muchas veces están mucho más cerca de lo que creemos.

Puede que no en todos los archivos, pero si en muchos, sobre todo en Nacionales y Provinciales, al menos en España, exista y se ejercite esta profesión que cuenta con un personal que es aun más desconocido que la figura de la archivera o archivero, y esta es:

la de la restauradora o restaurador

Otros archivos, digamos no tan dotados, que no tienen este personal cualificado en algún momento cuentan con servicios de conservación y restauración externalizando servicios, y ahí están también los compañeros y compañeras cuidan y miman nuestros papeles por medio de contrataciones autónomas.

Citar todas las titulaciones que acreditan a los y las profesionales del ramo sería arduo y largo, como pasa en muchos otras muchas carreras universitarias y títulos medios.  La referencia obligada es a las diferentes Escuelas Superiores de Conservación y Restauración de Bienes Culturales que hay en España. También a las universidades que imparten Grados que son de titularidad pública y que pueden complementar su oferta con masters que capacitan para ejercer la profesión.

Y aunque como en casi todos los países europeos, tengamos diferencias curriculares, se trabaja mucho para conseguir una homologación con los títulos, para estar y tener todas las mismas oportunidades. Lo que sí tenemos es una gran desinformación de referencia con geografías no Europeas, quiero decir que poco sabemos, aunque internet hace su magia y revistas como esta también. Tenemos que abrirnos más y aprender de todos los continentes.

En España existe una Asociación que lucha por la unidad y el reconocimiento de la profesión es ACRE (https://asociacion-acre.org/el-conservador-restaurador/)  como agente unificador de las y los profesionales y de lucha por el reconocimiento y la puesta en valor tanto del Patrimonio como de las personas que lo protegemos.

La profesión tiene unas características especiales, tanto y cuanto, se trata de una mezcla bien equilibrada de conocimiento, estudio continuo, investigación y trabajo manual práctico. Las manos, algo tan cotidiano, es la herramienta fundamental.

Habitualmente cuando es necesaria la restauración es porque han fallado o han sido inexistentes los tratamientos o planes de conservación. Vamos, que las restauradoras somos las últimas en el eslabón de la cadena de custodia y guarda del papel. Cuando la documentación se da por perdida o está sentenciada a la desaparición, aparecemos.

Deseablemente toda institución que custodia documentación gráfica debería contar con planes de preservación, con formación del personal, espacio y al menos una restauradora/or de referencia, para poder aunar esfuerzos. Algo tan sencillo como planificar espacios, actuaciones y sugerir normas de uso y manipulación. Esta situación es igual que la que existe con el personal técnico de Museos ya que  nadie pensaría que no existiera este tipo de profesionales en las instituciones.

Aunque otro problema que también encontramos en esta comparación es que muchas veces se aúne el termino Conservación-Restauración, y no es lo mismo.

La restauración en sí es un proceso intervencionista sobre el soporte físico, aunque no es solamente eso.

Por ello, cuando llega el momento, toda actuación que se lleva a cabo sobre la documentación gráfica ha de ser estudiada, comprobada y contrastada, por lo que uno de los pasos mas importantes es el diagnóstico. Y aquí es donde debe prevalecer todo lo aprendido académicamente unido la experiencia profesional. El principio de respeto y prudencia así se alían con una acción controlada, pausada e inequívoca.

Unos de los principios deontológicos a seguir, es el de la mínima intervención (http://www.ecco-eu.org/fileadmin/user_upload/ECCO_professional_guidelines_II.pdf ). El respeto hacia la obra, su historia y sus materiales son claves para realizar una intervención correcta, que haga que la documentación llegue a futuros humanos con toda su integridad.

La recepción de la obra, el examen organoléptico, la toma tipificada de datos, el estudio fotográfico, la variabilidad de los tratamientos y el diagnóstico son las primeras acciones que realizamos. Y si necesitamos consejo, por dudas o para debatir ideas, se realiza consultas con investigadores u otros profesiones, siendo esta una de las partes mas gratificantes. Siempre compartir y poner en común las experiencias nos enseña. hace que no cometamos errores y sobre todo nos hace crecer.

Por ello, la preservación (y llegado el caso) la restauración del acervo cultural documental está en nuestras manos, que se unen con las de otras muchas profesiones como la de los archiveros y archiveras.

En el siguiente capítulo hablaré de la materia, que es muy dispar: sobre lo que restauramos.

Autora: Verónica Ojeda Jiménez, restauradora.

 

Tras el COVID-19, ¿se podrá recetar sentido común?

El Real Decreto 436/2020, de 14 de marzo del Estado español en el que se declaró el estado de alarma sanitaria ocasionada por el COVID-191 , quedará fijado en nuestra memoria por mucho tiempo. Algo más lo fijará en los anales de la historia, la recopilación de todo lo acontecido que será perdurable en las expresiones escritas, físicas y virtuales, custodiadas en los archivos, entre otros organismos2 . Formas y maneras de realizar la narración serán múltiples tantas como personas, colectivos, ideas, posturas y naciones, en medio de otras variables. Pero siempre con el mismo denominador común para que la historia, esta historia nuestra contemporánea no se olvide, la custodia de lo narrado. En los Archivos.

En esta tesitura los Archivos son juez y parte, también contadores y custodiadores, protagonistas de un servicio y posibles víctimas de un posible contagio, siendo las servidoras/es civiles y responsables del cuidado individual de la documentación, los posiblemente más afectados. Estos órganos y su personal que, con estrictos cumplimientos con cercanía amigable en la investigación, tendrán que seguir dando un servicio tan altamente cualificado como el que han dado, están dando y darán, sin ningún lugar a dudas.

Muchos son los organismos e instituciones que, al principio y durante este “estado de alarma”, han dado instrucciones para cumplir en la prevención de los riesgos laborares para las personas en este entorno de trabajo. Las primeras pautas desde el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social también desde el Consejo Internacional de Archivos ICA 4, desde el ICOM 5, desde IFLA 6, entre otros. Desde instituciones gubernamentales de España visionamos las de la Biblioteca Nacional 7 o el Instituto de Patrimonio Cultural Español 8, como ejemplo representativo, ya que nombrar el resto sería un listado poco atractivo para la lectora y el lector.

Tenemos tantos datos que, muchas veces, nos desbordan; la nueva situación pandémica hace que las informaciones se crucen e incluso sean algunas veces contradictorias debido a la premura y a la necesidad de información inmediata. Durante estos dos meses han sido casi inabarcables las referencias y las lecturas, aunque totalmente necesarias, sobre todos, las relacionadas con la pandemia. El flujo abundante de información nos ha dado una “falsa” seguridad de poder tener todo controlado cuando, lo que realmente ha controlado todo, ha sido el aislamiento social, cultural y personal, en todos los estratos de convivencia. Desde remedios caseros en las redes sociales hasta 60 páginas de productos virucidas proporcionados por la Secretaria General de Sanidad 9. Desde informes policiales 10 hasta blogs técnicos 11 que citan estudios sanitarios según se van produciendo, casi a tiempo real.


Todas las informaciones son muy válidas, pero tan precisas como apabullantes, de ahí esta necesidad de sumarme a la literatura del Covid-19 dentro de mis propias contradicciones, queriendo aportar algo sin intentar repetir nada, aunque mostrando los datos para pedir, en estas nuevas situaciones que se nos avecinan y en la reincorporación social y laboral, tengamos una receta infalible y poco anunciada: sentido común.

Ante la premura y la urgencia de incorporarnos, calma. Pensamiento pausado y como normalmente realizamos las y los profesionales de la Conservación y Restauración de Bienes Culturales, hay que observar, diagnosticar y actuar cuando tengamos todas las seguridades técnicas precisas.

Parece que este comportamiento ya se está dando dentro del entorno de los Archivos, con las directrices de reincorporación del 3 de mayo, por medio de las Disposiciones Generales 12 aunque, incomprensiblemente, se haya incluido esta actividad en el conjunto unitario de los servicios de restauración, como actividad de ofrecimiento de productos en bares y restaurantes, comercio y deportes federados. (Inciso aquí se tendría que hacer para explicar, a quien corresponda, que se debería dejar de utilizar un galicismo de moda lingüística que lleva a confusión 13).

Aunque no lo parezca como eje central de esta disertación, lo que quiero poner en relieve es la concienciación de nuestra propia actividad la que realizamos en los centros oficiales y que, aunque seguramente ya la tengamos, pienso que no la hemos podido dar a conocer frente a tanto ruido y tantas informaciones.

En los Archivos se conocen perfectamente los datos no solo de usuarios y usuarias sino también de aquello que se consulta, cómo, dónde y durante cuanto tiempo entre otros apuntes. ¿Por qué no utilizar estas referencias para organizar un plan real y objetivo de reincorporación al trabajo presencial, considerando las Disposiciones Generales y las Normas Ministeriales?

Entiendo que preguntas concretas nos llevan a soluciones precisas primero, estudiando un pasado cercano para incorporarlo a una situación actual, estas podrían ser generalistas, por ejemplo, ¿cuál es la estadística de utilización de nuestro servicio en estas mismas fechas un año atrás?, ¿cuáles son los servicios que hemos ofrecido y cuánto personal se ha necesitado? ¿el servicio ofrecido ha sido satisfactorio?

Las respuestas que demos nos ayudarán a evaluar qué actuación tenemos que realizar en futuro y en este presente. Quiero apuntar a los Archivos más pequeños o que cuentan con poco personal para poder organizarse, ya que los más dotados se supone que tienen este conflicto solucionado.

Supongamos que tenemos una afluencia concertada de forma telefónica o telemática y que cumplimos todas las indicaciones ¿creemos de verdad que un espacio que ha estado cerrado casi durante 2 meses necesita una fumigación-desinfección para eliminar el COVID-19? Si ha estado aislado, ¿qué necesidad tenemos de utilizar productos químicos para desinfectar un ambiente arquitectónico que no está infectado? Aquí hablamos no solo de sostenibilidad, sino de sentido común. Y ¿qué necesidad tenemos de realizar una limpieza profunda 3 veces en la misma jornada, si solo se ubica 1 persona investigando? Todo esto y más sería necesario si el personal en activo no tomara las medidas adecuadas y fueran irresponsables e incívicos, pero esta reflexión, al menos para mí, es totalmente improbable. Además, ¿somos conscientes de los efectos secundarios para nuestra salud que supone el utilizar muy frecuentemente productos químicos de limpieza y desinfección en líquido, en gel e incluso por inhalación de su volatilidad?

A lo mejor, sirviéndonos del sentido común, lo que se debería de realizar es, (1) una explicación individualizada a las personas usuarias de las medidas a tomar, (2) un acompañamiento en las consultas (que nunca se debería de haber perdido) y en los servicios y (3) la dotación de los medios de protección individual precisos, es decir, ofrecer una atención y una comprobación personalizadas. Una mesa, una silla, unos guantes de un solo uso continuado, una mascarilla y un sistema de ciclo físico de control de la documentación.

Sencillo, claro y sin complicaciones. No hay dudas que no se puedan solucionar con diálogo. Podremos mirar al pasado y observar que alguna actuación decimonónica en el trato a las personas que se acercaban a investigar puede resultar eficaz y eficiente. Sin convertir los servicios de investigación y el trabajo de archivos en una especie de circo mediático de consultas multitudinarias, muy recurrentes para las estadísticas y publicidad, cuestión fuera de toda realidad, es decir ajustarnos nuevamente a lo que realmente nos acontece utilizando el sentido común.

El ejemplo más preciso de normas de actuación lo podemos seguir, sin ruido interferente, en la pagina web del Archivo Histórico Nacional 14, aunque sufre alguna variable según la investigación que se realiza sobre la permanencia y el desarrollo del virus en las superficies escriptóreas, que han variado desde los 3 a 5 días, llegando a recomendar un aislamiento del material servido de 14 a 10 días a fecha de 4 de mayo. Un lugar estanco, un circuito de preservación y otra vez, sentido común.

Hay otros recursos en web que son de interesante consulta, pero la lista podría ser casi infinita, por lo cual haré referencia a algunos tuiteros/as como: @A_CR_E, @bibliotecasCSIC, @JuliánMarquina, @InfoTecarios, @rebiun, @fesabid, etcétera.

Conforme a lo expuesto, la mejor recomendación es el uso del sentido común, sobre todo a la hora de actuar y tener la tentación de ir más allá en aplicar métodos de limpieza sobre superficies patrimoniales. Y como segundo y último consejo en este nuestro caso referido al patrimonio documental sería la utilización, consulta, uso y disfrute de los y las profesionales que trabajan como Conservadoras/es y Técnicas/cos en Restauración de Documento Gráfico. Idea revolucionaria que muchas veces pasa inadvertida, si, ¡estas personas que se dedican a la restauración, no a la cocina!

La conexión e interrelación profesional en estos momentos de aislamiento y suspicacias puede ayudarnos, sin ninguna duda alguna, a implementar las medidas emanadas del sentido común.

     Todas las páginas consultadas lo han sido durante el mes de marzo, abril y mayo de 2020, de manera continuada.

[1]]+https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-3692

[2] https://www.instagram.com/covidartmuseum/?hl=es

[3] https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/home.htm

[4] https://www.ica.org/en/node/18708

[5] https://icom.museum/es/news/declaracion-sobre-la-necesidad-de-fondos-de-ayuda-para-museos-durante-la-crisis-de-covid-19/

[6] https://www.ifla.org/ES/node/92983

[7] http://blog.bne.es/blog/como-actuar-con-los-libros-ante-el-riesgo-de-contagio-por-covid-19/

[8] https://ipce.culturaydeporte.gob.es/noticias/2020/2020-04-16-recomendaciones-covid-19.html

[9] https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/documentos/Listado_virucidas.pdf

[10] https://www.revistadearte.com/2020/04/15/un-dispositivo-para-ver-el-coronavirus-depositado-en-las-superficies/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Revista-De-Arte-Logopress+%28REVISTA+DE+ARTE+-+LOGOPRESS%29

[11] https://www.bibliotecario.org/2011/01/bibliotecas-covid-19-y-desinfeccion.html

[12] http://www.culturaydeporte.gob.es/dam/jcr:f820b173-cda5-484c-92b4-b950b02f2c4b/boe-3-mayo-2020.pdf

[13] https://www.expohip.com/horeca-hosteleria-y-restauracion/

[14] http://www.culturaydeporte.gob.es/dam/jcr:506b3fed-8f13-4475-98a6-11f79a708c84/normas-reapertura-ahn.pdf