Nelly Del Carmen Panesso Arias

Tecnóloga en Archivística y Archivista de la Universidad de Antioquia en Turbo y en Medellín respectivamente, Magíster en Gestión Documental y Administración de Archivos de la Universidad de La Salle. Actualmente es docente de cátedra de la Escuela Interamericana de Bibliotecología-EIB del programa de Archivística, asesora de trabajos de grado y de prácticas académicas de estudiantes de la EIB, ha hecho parte del Comité de Carrera de Archivística, Consejo de Escuela, Comité de Extensión, Línea de Investigación: Memoria y Sociedad, Comité Interno de Archivos de la Universidad de Antioquia; integra el equipo coordinador de la Celebración de la semana de los archivos que se realiza en octubre de cada año; hizo parte del equipo de Innovación Curricular y acompaña al Centro de Investigaciones en Ciencia de la Información de la EIB como asesora técnica de algunos proyectos archivísticos que se desarrollan en entidades públicas y privadas, mediante convenios suscritos con la EIB; además de coordinar algunos programas de formación continua como Diplomados en Gestión Documental y en Instrumentos Archivísticos, este último ofrecido entre la EIB y ASEIBI. Ha sido coordinadora de la Tecnología en Archivística en regiones. Con experiencia laboral de aproximadamente 10 años, especialmente en el sector público tanto en Urabá como en Medellín, en diseño e implementación de procesos técnicos de gestión documental e instrumentos archivísticos. Actualmente es la Jefe de Administración Documental de Coordinadora Mercantil S.A.

«Si volviera a nacer y pudiera escoger mi profesión, sin duda alguna, sería archivista nuevamente» Entrevista a Nelly del Carmen Panesso Arias, Parte 1

Recorriendo los pasillos de  instituciones y  encontrarme con colegas que aportan a la archivística; tengo  el gusto de entrevistar a Nelly del Carmen Panesso Arias, de la ciudad de Medellín – Antioquia, Archivista  de la Universidad de Antioquia – UdeA, Magíster en Gestión Documental y Administración de Archivos de la Universidad de La Salle – UniSalle, con 12 años de experiencia en diseño e implementación de procesos e instrumentos archivísticos en entidades públicas y privadas desde el ejercicio técnico, tecnológico y profesional; expresidente de ASEIBI, docente catedrática de la UdeA y UniSalle.

Actualmente, es la Jefe de Administración Documental de Coordinadora Mercantil S.A. y docente catedrática de pregrado y posgrado de la Universidad de Antioquía y Universidad de La Salle.

Sin más preámbulos, damos comienzo a la entrevista…

(Archivoz) ¿Cuéntanos en detalle qué es ASEIBI, para los colegas archivistas a nivel nacional e internacional?

(NP) ASEIBI es la Asociación que representa a Egresados de la Escuela Interamericana de Bibliotecología – EIB de la Universidad de Antioquia, tanto de pregrados (Tecnólogos en Archivística, Archivistas y Bibliotecólogos) como de posgrados (Especialistas en Gerencia de Servicios de Información y Magísteres en Ciencia de la Información). Es preciso anotar que, la EIB forma profesionales desde el año 1956 y la Asociación existe desde 1985, lo que hace que se enriquezca con el trabajo conjunto de diferentes generaciones y disciplinas. Desde 2016 comencé a hacer parte de la Junta Directiva, inicialmente como vocal académica y posteriormente como Presidente, abriendo camino para que más archivistas se animaran a hacer lo mismo.

De los retos más satisfactorios que he experimentado y que me ha permitido aprender más allá de mis expectativas, fue haber hecho parte de la Junta Directiva, porque se hace más evidente el trabajo colaborativo y el compromiso que solo es motivado por la voluntad y el empeño de hacer que las cosas sucedan, en pro de mejorar las condiciones del ejercicio profesional e incluso la formación académica.

Contar con la experiencia invaluable de profesionales de otras áreas y de diferentes generaciones, además de conciliar y llegar a puntos de reflexión en torno a una situación específica, fue para mi, la retribución más importante a la dedicación ad honorem realizada.

Por todo lo anterior, aprovecho el espacio para invitar a los colegas a que hagan parte de la Asociación, desde el rol que más se ajuste a sus deseos, necesidades y recursos, ya que todo suma y esto se ve reflejado en la presencia de ASEIBI en diferentes espacios de discusión y construcción. No es necesario ser egresado de la EIB para contribuir, solo para hacer parte de forma oficial con una cuota de sostenimiento que por supuesto le es de gran utilidad, pero la participación en actividades académicas, administrativas y culturales, es invaluable y necesaria.

(Archivoz) ¿Cómo llegaste al mundo de los archivos? Cuéntanos brevemente.

(NP) como la mayoría de nosotros, por casualidad… debido a las pocas oportunidades de estudio que había en la región del Urabá Antioqueño donde soy originaria, no tuve muchas opciones para elegir que se ajustaran a mis posibilidades económicas, entonces el SENA que tiene presencia en gran parte del territorio nacional, ofreció una Técnica en Archivo y Manejo de Correspondencia, a la cual me presenté y tuve la oportunidad de ser seleccionada. Realicé las prácticas en el Centro de Administración Documental de una comercializadora muy importante de banano (producto que mueve la economía de Urabá) y desde ahí, sentí que me gustaba lo que hacía.

Sin embargo, me presenté a la Universidad de Antioquia (UdeA) a Trabajo Social, ya que siempre he tenido un especial interés por las Ciencias Sociales… cursé hasta segundo semestre y me presenté nuevamente a la misma Universidad al programa de Tecnología en Archivística, porque definitivamente es lo que me gusta y descubrí que era afín con mis habilidades y competencias. Conté con la suerte que se promulgó la Ley 1409 en 2010 y pude hacer parte de la primera cohorte de Archivistas como profesionales universitarios que egresó de la UdeA en la ciudad de Medellín, lo que a su vez me permitió ser la primera docente vinculada del programa, tanto para Medellín como las subregiones donde se tiene presencia.

Por supuesto, todo esto motivó mi interés de continuar con el posgrado en la Universidad de La Salle, terminando de darle un toque especial a toda mi carrera, ya que se fusionaron el sentido humanístico de la Universidad pública y la formación gerencial permeada por el uso de la tecnología de la Universidad privada.

Adicionalmente, he tenido la oportunidad de trabajar desde diferentes formas en archivos de entidades públicas y privadas, la academia que también me permitió la docencia y un poco de la investigación.

Si volviera a nacer y pudiera escoger mi profesión, sin duda alguna, sería archivista nuevamente.

(Archivoz) Actualmente, ¿Cuál es tu opinión sobre la gestión documental en Colombia y algunas recomendaciones para implementar una gestión documental adecuada en las entidades, sin morir en el intento?

(NP) Colombia es uno de los países más ricos en normatividad archivística, sin embargo, en muchos casos, esto en vez de ser una fortaleza, se convierte en una gran debilidad, a mi modo de ver, por lo siguiente:

  • La norma es tan específica que muchas personas sin o con poca formación, consideran que es la teoría archivística y se pierde el sentido común para aplicar metodologías, principios e instrumentos en pro del cumplimiento del objetivo principal de los archivos, que es “garantizar el acceso oportuno a la información”. Porque solo interesa cumplir la normatividad así no tenga ningún valor agregado para la institución o así vaya en contravía de una realidad.

 

  • Con relación a la metodología para elaborar, aprobar, convalidar e implementar las TRD y TVD en Colombia, estamos en un “callejón sin salida”, en primer lugar porque tenemos dos instrumentos con el mismo propósito, cuyas metodologías para elaborar era lo único que los diferenciaba en el inicio que se reglamentó su obligatoriedad (1994 aprox), hoy en día, su elaboración puede estar mediada por diferentes instrumentos de recolección y análisis de información, entonces no los hace diferentes, por el contrario, es inoperante y genera detrimento patrimonial con el desgaste administrativo que se hace tan evidente.

 

  • Respecto a su convalidación, el panorama no mejora, por el contrario se agudiza más porque los conceptos técnicos, la teoría y epistemología archivística, se ven cuestionados por personas que conforman los grupos de evaluación y que en la mayoría de los casos, son profesionales de otras disciplinas, con poca experiencia u ortodoxos, dejando en segundo plano el sentido común que conlleve a optimizar los recursos y procesos en aras de que los archivos y los archivistas, cumplan fielmente la finalidad de la disciplina: “garantizar el acceso oportuno a la información”

En definitiva, considero que las políticas públicas archivísticas en Colombia son de vital importancia, máxime cuando la formación académica no ha logrado superar la demanda de archivistas requeridos para hacerse responsables de los archivos de instituciones públicas y privadas con funciones públicas; sin embargo, esta misma situación requiere que la normatividad sea precisa y coherente, de tal modo que, siendo la herramienta fundamental para muchas personas empíricas, garantice el diseño e implementación de instrumentos y procesos, acorde con las necesidades de cada entidad, primando la finalidad de los archivos expresada en el párrafo anterior.

Mi recomendación va dirigida a los profesionales y consiste en hacernos partícipes de la formulación de políticas públicas archivísticas, de espacios de discusión y aprendizaje y de tener la normatividad como un referente pero no como la única herramienta para aplicar teoría y gestionar recursos, tenemos que ver más allá.

(Archivoz) ¿Cuál o cuáles son los retos y habilidades del profesional archivista en la actualidad, para sumergirse en el camino de la docencia de tiempo completo o cátedra?, teniendo en cuenta que no es un camino fácil y no es para todo el mundo.

(NP) Para ser docente en este campo del conocimiento, se requiere ante todo, tener la pasión para compartir con otros lo que se sabe y más aún, desaprender para aprender de los otros… se debe amar la archivística, ya que como sabemos, es un área del conocimiento que ha sido estigmatizado socialmente y desde la docencia se tiene la oportunidad de transmitir las bondades que se tienen al ejercer, sólo de esta manera se puede lograr que quienes continúen el camino (estudiantes), lo hagan con la misma pasión y no solo como una fuente de ingresos.

Es necesario que, además de conocer y fortalecer la teoría, se aplique la praxis y se contraste así los importantes planteamientos que han sido aceptados científicamente, sobre todo desde el denominado periodo archivístico, de tal modo que se pueda seguir generando conocimiento y se vea reflejado en archivos organizados que velen por el acceso a la información por parte de los usuarios que lo requieren y por supuesto, la salvaguarda del patrimonio documental y la restricción a información clasificada y reservada que ponga en riesgo a los mismos usuarios y productores.

Para concluir, considero que para ser docente, además de amor por la disciplina, estudio permanente de la teoría, experiencia en el mundo real, se requiere dedicación, compromiso y desinterés en cuanto a remuneración económica, ya que la retribución más satisfactoria, es el aprendizaje que se obtiene con la interacción constante entre colegas, que hace parte de la preparación de clases y evaluación de actividades. Esto es invaluable y enriquecedor.

(Archivoz) ¿Prefieres más los archivos de entidades públicas o privadas, para laborar en proyectos y por qué?

(NP) Depende de muchos factores… si lo veo desde la satisfacción por el aporte que se genera al participar en proyectos archivísticos en el sector público, es un sentimiento de contribución al desarrollo social y cultural, que como ciudadanos tenemos todos como una responsabilidad de participación en construcción de Estado, es de alguna manera, sentir que con mi rol en la sociedad estoy aportando “un granito de arena” a mejorar las condiciones de vida de quiénes hacen uso de la información que reposa en los archivos para acceder a otros derechos. Por supuesto, esto tiene su parte compleja, ya que la forma como funciona la administración pública (periodos constitucionales, competitividad política, favores políticos, corrupción, burocracia, etc.), impacta negativamente el alcance que pueda tener un proyecto archivístico.

Por otra parte, si veo desde la forma cómo se aprueban recursos para ejecutar proyectos en el sector privado, que solo está motivado por la justificación y el valor agregado que genere para la entidad, haciendo que se optimicen tiempos y procesos, que se puedan implementar acciones preventivas, prefiero prestar mis servicios a la empresa privada, donde no debo justificar desde el cumplimiento normativo sino desde los beneficios que genera para los usuarios de información (empleados, contratistas, entes de control, socios, etc) la ejecución de recursos para la gestión documental y administración de archivos, que puedo demostrar con los resultados que se evidencian en la satisfacción que manifiestan los mismos usuarios antes descritos.

Conclusión, por el aporte social me gusta lo público; por el aporte empresarial y la metodología para gestionar y contar con recursos, lo privado.

Muchas gracias por la invitación Luis Guillermo y muchas gracias a quiénes hacen posible la existencia de Archivoz, por promover los espacios donde de una forma poco convencional se puede compartir y conocer experiencias de colegas, lo que motiva a seguir fortaleciendo el trabajo en equipo en esta disciplina que tanto lo requiere.