Marta Pavón

Marta Pavón Ramírez (Sevilla 1969) Es licenciada en Historia por la Universidad de Sevilla y doctora en Historia en la especialidad de Historia del Arte por la Universidad de Barcelona. Es diplomada en Biblioteconomía por la Escuela Vaticana de Biblioteconomía. Está especializada en el estudio de manuscritos jurídicos iluminados y actualmente participa en el proyecto de catalogación de códices miniados de la Biblioteca Apostólica Vaticana. Desde 2010 imparte el curso de “Historia de la miniatura” en el Diploma Europeo de Estudios Medievales organizado por la Fédération Internationale des Instituts d’Etudes Médiévales en Roma de la que es Secretario General desde enero de 2015. Ha publicado varios artículos sobre la iconografía de las Decretales de Gregorio IX, especialmente sobre códices de la Biblioteca Apostólica Vaticana, y actualmente colabora como responsable de los estudios históricos en el proyecto I+D “Investigación y análisis para el conocimiento y la preservación de un patrimonio documental: los manuscritos andalusíes” del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH).

En relación a la investigación histórica en archivos, ha trabajado desde 2001 en el Archivo Secreto Vaticano en un proyecto de investigación financiada por la Fundación Marcelino Botín del Banco de Santander (2001-2009). Como resultado de este trabajo ha publicado junto a Valeria Beolchini y bajo la dirección de José Ángel García de Cortázar el libro "Documentación Medieval referente a Cantabria en el Archivo Secreto Vaticano 1209-1484". Posteriormente, se ha beneficiado de contratos de colaboración con la Subdirección General de Archivos Estatales del Ministerio de Cultura para la realización de proyectos de investigación en el Archivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe y en el Archivo de la Penitenciaría Apostólica sobre documentación relativa a la Inquisición Española. Ha colaborado con la Universidad del País Vasco en un proyecto financiado por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco sobre fuentes vascas en el Archivo Secreto Vaticano (2011-2013), dentro de este proyecto Marta Pavón ha participado en la elaboración de una Guía de las fuentes vascas de época medieval en el Archivo Vaticano y realizado las Guías relativas a Edad Moderna y Contemporánea. Las dos primeras ya han sido publicadas y la última está actualmente en prensa. Actualmente, ocupa el cargo de Archivera General de la Orden de la Compañía de María en Roma y es investigadora del Centro Español de Estudios Eclesiásticos.

Más información sobre la autora en su perfil dentro de la Plataforma de difusión de artículos científicos Academia.edu. Última publicación disponible en Ámazon

«Hace tiempo que las mujeres ocupan cargos de responsabilidad en la Biblioteca»: Entrevista a Raffaella Vincenti, Secretaria General y responsable de la oficina de la Biblioteca Apostólica Vaticana

En Archivoz tenemos el honor de entrevistar a Raffaella Vincenti que ocupa desde el año 2016 el cargo de Secretaria General y responsable de la oficina de la Biblioteca Apostólica Vaticana, ratificado este año por el Papa Francisco. Raffaella ha tenido una trayectoria brillante desde que en 1994 se licenciara en Historia de la lengua italiana (con Luca Serianni) en La Sapienza en Roma, pasando a especializarse en 2004 en la Escuela Especial para Archiveros y Bibliotecarios de La Sapienza, con una tesis en Informática para archivos y bibliotecas. Fue la primera mujer en la historia en entrar en el Consejo de Bibliotecas de la Biblioteca Apostólica Vaticana y desde 2010 enseña Bibliografía y Referencias en la Escuela de Biblioteconomía del Vaticano. Ante la repercusión de la ratificación de su nombramiento, hemos considerado de gran interés para nuestros lectores saber un poco más acerca de esta gran profesional del ámbito de las bibliotecas.

(Archivoz) Muchas gracias, Dott.ssa Vincenti, por colaborar con la revista. El pasado 12 de junio el Vaticano publicaba una nota de prensa en la que decía textualmente “Raffaella Vincenti, nombrada por el Papa como nueva jefa de la oficina de la misma institución, donde anteriormente ocupaba el cargo de secretaria” saltando inmediatamente a todos los medios por considerarse un claro signo de apertura que viene precedido de otros mensajes como el ofrecido por el Santo Padre en la Misa celebrada el 1 de enero de 2020 en la que indicaba la necesidad de involucrar a las mujeres en la toma de decisiones.

(RV) Tengo que confesar que la noticia ha tenido una repercusión exagerada en los medios dado que, en realidad, se trata de la confirmación de un puesto que S.E.R. el Card. Parolin me había otorgado en 2016, después de que mis superiores en la Biblioteca Vaticana me hicieran responsable de la Secretaría. Varias agencias de prensa han destacado el nombramiento quizás porque se ha producido junto al de Antonella Sciarrone Alibrandi, de mayor relevancia, como miembro del Consejo Directivo del AIF (Autoridad de Información Financiera).

Por supuesto, agradezco enormemente al Santo Padre la ratificación oficial del puesto; el papa Francisco tiene muy presente la labor profesional de las mujeres en la actividad de la Santa Sede, al mismo tiempo, es un deber para mí recordar que fueron los Prefectos de la Vaticana, tanto Raffaele Farina, ahora cardenal, como Mons. Cesare Pasini, el Prefecto actual, los que me nombraron responsable del Departamento de Adquisiciones en 2007 y Secretario ya en el 2012, antes del nombramiento del Card. Parolin. Ambos, y junto a ellos el P. Leonard Boyle, que me dio la oportunidad de trabajar en el Vaticano con un primer contrato de colaboración, han seleccionado al personal en base a sus competencias y sin tener en cuenta el género. Es cierto que la Biblioteca presenta en su organigrama una importante presencia femenina en cargos de responsabilidad, como sucede en paralelo en otras instituciones vaticanas

(Archivoz)¿Cómo se ha desarrollado su carrera profesional dentro de las instituciones vaticanas? ¿Cuáles son las funciones actuales como Secretario General de la Biblioteca Apostólica Vaticana?

(RV) Como he comentado anteriormente, fue el Prefecto Farina (después Cardenal Bibliotecario y Archivero de la Santa Iglesia Romana desde 2007 a 2012) quien me llamó en 2007 para el cargo de jefe del Departamento de las Adquisiciones, la oficina que en la Vaticana se ocupa de la adquisición de impresos. Mi formación es humanística, con una licenciatura en Historia de la Lengua Italiana, y un Diploma en la Scuola Speciale per Archivisti e Bibliotecari, en la Universidad Sapienza de Roma; he completado mi formación con el Diploma en Paleografía Griega y Archivística en el Archivo Apostólico Vaticano y el Diploma de Biblioteconomía en la Scuola Vaticana di Biblioteconomia.

Desde el punto de vista profesional, y teniendo en cuenta mi formación, mi interés se dirigió desde un primer momento al trabajo en bibliotecas y archivos. Después de una primera etapa en Vaticana, en la primera mitad de los años 90’, tuve la oportunidad de trabajar en varias bibliotecas de instituciones académicas (British School at Rome, Ecole Française de Rome, Pontificia Università Lateranense, rete URBS – Unione Romana Biblioteche Scientifiche) o en archivos y centros de documentación de instituciones italianas (RAI, ISTAT, Banca di Roma).

Al volver a trabajar en la Vaticana, y después de algunos años como responsable del Departamento de Adquisiciones, el Prefecto Mons. Pasini me nombró en 2012 responsable de la oficina de la Secretaría, que conlleva varias actividades de coordinación sobre todo con la Prefectura, de la que depende: gestión de las actividades generales de secretaría de Prefectura, Vice Prefectura y Oficina del Cardenal, además del Departamento de Admisiones, que acoge a los investigadores y gestiona el acceso a las salas de estudio; gestión ordinaria del personal; dirección de las tareas relacionadas con el Departamento de Reproducción de documentos; coordinación de las actividades generales de comunicación institucional de la Biblioteca incluida la gestión de las cuentas en redes sociales Twitter (en italiano e inglés) y el control de los contenidos vinculados a la página Web de la Biblioteca.

(Archivoz) ¿Cuál es su opinión personal sobre la apertura del papa Francisco a qué cada vez más mujeres ocupen cargos de responsabilidad reservados habitualmente a los hombres?

(RV) En mi opinión, es una cuestión que debe abordarse en términos más generales y de forma transversal contemplando en primer lugar un reconocimiento de las competencias y conocimientos que vaya más allá del género. Me alegro de que se tenga en cuenta a las mujeres para el acceso a puestos de responsabilidad tradicionalmente reservados a los hombres, pero solo cuando esta noticia no sea recibida como algo insólito o excepcional podremos considerar que el proceso ha finalizado: en ese momento será posible dejar a un lado los discursos de género y concentrarse finalmente en la importancia de la profesionalidad tout court. El Santo Padre habla a menudo del “genio” femenino recordando las características por las cuales las mujeres merecen mayor atención y responsabilidad en el desarrollo de sus actividades profesionales, pero en el ámbito de la Biblioteca, quizás por la fuerte connotación cultural que la distingue de otras instituciones vaticanas, está realidad ya era presente durante el pontificado de papa Benedicto XVI, que nombró a algunas de mis colegas para altos cargos: una de ellas es Barbara Jatta, actualmente directora de los Museos Vaticanos.

En realidad, hace tiempo que las mujeres ocupan cargos de responsabilidad en la Biblioteca y con un nivel de competencia tal que con su labor enriquecen tanto la vida institucional como el conjunto de relaciones y procesos, lo que al final se traduce en un mejor servicio a los investigadores. Como muestra, y por detenerme en aquellas que provienen de países de habla hispana, no puedo dejar de mencionar, con una pizca de orgullo, a la colega (y amiga) Ángela Nuñez Gaitán, responsable del Taller de Restauración de la Biblioteca. El área que dirige ha sido por tradición un ambiente masculino. Ella ha recogido una herencia muy importante, las experiencias y el saber manual que se ha trasnmitido a lo largo de varias generaciones en el Laboratorio, y las ha sabido conjugar con un profundo conocimientos de la teoría moderna de la restauración y, sobre todo, de las tecnologías que permiten una evolución basada en la protección y conservación de los materiales, manteniendo el respeto a su carácter de objetos históricos.

(Archivoz). La Biblioteca Vaticana ha dado en los últimos años un fuerte impulso a la digitalización de sus fondos manuscritos. ¿Qué proyectos existen para un futuro próximo?

(RV) En este momento estamos centrados en el proceso de digitalización, sin embargo, hemos iniciado en modo paralelo una serie de microproyectos colaterales que han ampliado los límites conceptuales. Por citar un ejemplo, a partir de la reproducción digital de los manuscritos se han llevado a cabo otras tareas como la integración con metadatos y la posibilidad de aumentar las posibilidades de estudio en colaboración, gracias a los estándares de interoperabilidad como IIIF, además del estudio de tecnologías más adecuadas para la visualización óptima de detalles difíciles de capturar a simple vista o para el tratamiento digital de materiales especialmente delicados, o a la actividad a favor de la estandarización en el campo de los bienes culturales de los formatos para la conservación a largo plazo como el FITS. Numerosas instituciones académicas de prestigio internacional nos están acompañando en estas nuevas iniciativas, muchas pioneras o de tipo experimental, que podemos considerar que constituyen nuestras propuestas de investigación en un futuro próximo.

(Archivoz) ¿Cómo está viviendo la Biblioteca Vaticana las consecuencias del Covid-19? La Biblioteca Vaticana es una de las instituciones que en primer lugar ha abierto sus puertas a los investigadores, respetando siempre todas las normas necesarias de seguridad e higiene. ¿Cómo valora este esfuerzo, que ha sido muy apreciado por la comunidad científica?

(RV) Al principio, se hizo un esfuerzo importante para trasladar las actividades ordinarias al teletrabajo, no siempre ha sido fácil, pero gracias a la colaboración entre los diferentes departamentos se pudo garantizar la continuidad a distancia de los servicios que no podían sufrir pausas o retrasos. Posteriormente, y al descender el nivel de emergencia, se pudo iniciar un proceso para poder abrir la Biblioteca con todas las medidas de seguridad y volver a las actividades ordinarias. En paralelo, se llevó a cabo un trabajo preliminar de supervisión de los de los espacios para evaluar los posibles riesgos y limitaciones; todo ello, en colaboración con el sistema sanitario interno que nos ha indicado las pautas a seguir.

Una vez que pudimos constatar que respetando las normas de distanciamiento y de higiene era posible retomar nuestras actividades para dar la posibilidad a los investigadores de completar el año académico, hemos abierto las Salas. Ha requerido un gran empeño, pero hemos sido premiados con la gratitud de los estudiosos, que constituyen nuestro focus institucional.

(Archivoz) ¿Qué tipología de usuario consulta y accede habitualmente a los fondos de la Biblioteca Vaticana? ¿Para la adquisición de nuevos fondos bibliográficos qué criterios se siguen en la actualidad?

(RV) Nuestros investigadores son en su mayoría académicos o especialistas en disciplinas humanísticas; la Biblioteca está abierta, de acuerdo con los deseos de los papas que, a lo largo del tiempo, a partir de Nicolás V en adelante, se han sucedido a la cabeza de la Iglesia, a todas las personas, sin distinción de raza, religión o creencia política. Con todo, conservamos un patrimonio particularmente delicado y rico que tenemos el deber de transmitir a las generaciones futuras, por ello el acceso a las colecciones está determinado por los objetivos y especialización de la investigación, lo cual constituye un criterio fundamental para recibir el carnet de la Biblioteca. Naturalmente, también acogemos a los estudiantes que están terminando sus estudios de licenciatura o la han obtenido recientemente, siempre que sus estudios requieran la consulta de los materiales conservados en la Biblioteca. Por regla general, intentamos equilibrar los dos aspectos de la consulta y la conservación, por tanto, invitamos a los investigadores a consultar primero la copia digital y, en un segundo momento, acceder a los originales (siempre que las condiciones del original lo permitan).

Los fondos manuscritos y todos aquellos materiales especiales como las estampas, las fotografías y el patrimonio numismático, conforman colecciones históricas que, salvo casos excepcionales de donaciones o compras particulares, no son alimentadas; los fondos impresos (o su correspondiente electrónico) están abiertos a las adquisiciones y constituyen la linfa vital de la actividad de investigación académica y, por ello, existe una oficina dedicada (del cual he sido responsable de la gestión, como comentaba, desde el 2007 al 2012), dentro del Departamento de Impresos, que se ocupa de las adquisiciones por compra, donación o intercambio. Los criterios se basan en su relación con las disciplinas representadas en las colecciones de la Biblioteca, y un grupo de personas expertas en las diferentes materias, dentro de nuestro personal, asesora a la responsable del Departamento en la selección de los títulos, utilizando en ocasiones las diferentes soluciones ofrecidas por los proveedores más organizados, que a menudo preparan listas de material específico para cada una de las bibliotecas en modo que la selección de las obras funcione de una manera más eficaz.

(Archivoz) Para finalizar, ¿Podría adelantarnos los proyectos que en modo general se plantea la Biblioteca Vaticana para el futuro?

(RV) Ya he comentado las actividades que se están desarrollando en modo paralelo a la digitalización y que probablemente constituirán el centro temático de nuestros intereses de desarrollo e investigación para el futuro. Añado que cada iniciativa requiere un esfuerzo constante para conseguir fondos suficientes que garanticen la cobertura económica: los colaboradores, pero también las actividades de estudio e instrumentación, necesitan, cómo es justo, de una disponibilidad económica que vaya más allá del presente o de un futuro inmediato. El Departamento de Promoción y Desarrollo se dedica a este aspecto en modo específico y su responsable es, también, una mujer. La Prefectura guía su labor proporcionándole una serie de indicaciones para que entre en contacto con las realidades más adecuadas para apoyarnos, no solo económicamente, sino también con un espíritu justo y una correcta declaración de intenciones.


Entrevista realizada por Marta Pavón Ramírez y Víctor Villapalos

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Los fondos del pontificado de Pío XII al descubierto a partir del 2 de marzo

El próximo lunes, 2 de marzo, el Archivo Apostólico Vaticano (antes Archivo Secreto Vaticano, denominación modificada con Motu proprio del papa el 28.10.2019) abrirá a la consulta de los investigadores la documentación referente al pontificado de Pío XII (1939-1958), en concreto hasta el día de su fallecimiento en Castel Gandolfo, el 9 de octubre de 1958. Hasta ahora era posible consultar la documentación de los fondos correspondientes al pontificado de Pío IX (6 de febrero de 1922- 10 de febrero de 1939), tras la apertura decidida por Benedicto XVI en el año 2006. Es cierto que existían ya fondos posteriores a 1939 disponibles para la consulta, por ejemplo, Pablo VI, ya desde la finalización de los trabajos del Concilio en 1956, puso a disposición de los estudiosos el Archivo del Concilio Vaticano II (1959-1965), y el papa Juan Pablo II permitió la consulta del Archivo de la Oficina de Información Vaticana para los prisioneros de guerra (1939-1947), al que se unieron posteriormente el Archivo de la Pontificia Comisión Central para el Arte Sacro en Italia (1924-1990) y el fondo Censimento degli Archivi Ecclesiastici d’Italia (1942-1955).

Es prerrogativa de cada pontífice ampliar el número de fondos a los que tienen acceso los investigadores, y generalmente esta ampliación coincide con un pontificado. Los historiadores esperaban esta apertura desde hace catorce o quince años, y finalmente ha sido autorizada por el papa Francisco.

En particular, será posible consultar la nueva documentación en todos los archivos que configuran los archivos de la Santa Sede, esto es, los archivos de las Congregaciones, como el Archivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), o de Propaganda Fide (Congregación para la Evangelización de los Pueblos), el Archivo de la Fábrica de San Pedro (donde desde 1506 se recoge toda la información relativa a la Basílica de San Pedro, tanto en temas arquitectónico o artísticos, como de liturgia o espiritualidad, hasta cuestiones administrativas).  A estos se añaden los archivos de los tribunales, como el Archivo del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica, o de sumo interés por su relevancia política, como el Archivo de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios (hoy la Sección Segunda de la Secretaría de Estado encargada de las relaciones con los Estados).

El conocimiento de esta documentación es fundamental para aclarar muchas cuestiones del pontificado de Papa Pacelli. Por ejemplo, el estudio de las relaciones de la Santa Sede con los Estados totalitarios o la colaboración o no del papa en la salvación de los judíos, aspecto que sigue siendo ampliamente discutido sobre todo en relación a los “silencios” del papa en algunos momentos significativos. Al contrario, y en opinión de Mons. Pagano, Prefecto del Archivo Apostólico Vaticano, el acceso a fondos como el de la Comisión de Socorro darán testimonio de la ayuda económica del papa a muchos judíos y el modo en el que se canalizaba el dinero recibido en el Vaticano, sobre todo desde Estados Unidos, para esta causa. Además, se podrá profundizar en las cuestiones teológicas y de pensamiento que se discutieron en aquellos años y que dieron su fruto en la celebración del Concilio Vaticano II (1962-1965) inaugurado por el sucesor de Pío XII, el papa Juan XXIII.

El conocimiento de esta documentación es fundamental para aclarar muchas cuestiones del pontificado de Papa Pacelli. Por ejemplo, el estudio de las relaciones de la Santa Sede con los Estados totalitarios Clic para tuitear

En relación a los investigadores españoles, esta documentación puede completar el estudio de las relaciones de la Santa Sede con España en los años 40 y 50, como institución o en la figura del pontífice, y aportar nuevos datos sobre la participación de nuestro país en el conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial, entre otros.

El papa Francisco anunció la apertura de estos fondos al recibir en audiencia al personal de los Archivos Vaticanos, hace justamente un año, y en todo este tiempo los archiveros del Archivo Apostólico Vaticano y de otros archivos de la Santa Sede se han dedicado a organizar la ingente documentación para facilitar su consulta por parte de los investigadores. Para ello han llevando a cabo un minucioso trabajo de clasificación, censo e inventario de los numerosos fondos y documentos. Al mismo tiempo, la Santa Sede ha organizado una jornada de estudio específica en el Instituto Patrístico Augustinianum (21.02.2020) donde el personal de los archivos ha ofrecido una visión general de los nuevos fondos presentando los recursos documentales disponibles y proporcionando algunas pistas sobre temas específicos.

Para acceder a los diferentes archivos es necesario completar una solicitud en línea.

 

 

La documentación española de época contemporánea en el archivo secreto vaticano

El Archivo Secreto Vaticano (ASV) nace como tal a principios del siglo XVII (1612), cuando el papa Pablo V Borghese (1605-1621) ordena la recopilación de todo el material archivístico relativo a la Santa Sede conservado hasta ese momento en distintos lugares de Roma. Su inmenso fondo documental es el resultado de los acontecimientos vividos por la Iglesia de Roma a lo largo de su historia, desde los inicios de la administración pontificia hasta nuestros días. En particular, el ASV custodia todos los actos y documentos relativos al gobierno de la Iglesia, y con sus más de seiscientos fondos archivísticos, constituye la mayor estructura administrativa de documentación histórica a nivel mundial pues conserva la memoria de las relaciones entre el Vaticano y todas las diócesis del mundo.

La historia del ASV está marcada por varios acontecimientos: desde el establecimiento del papado en Aviñón durante el Cisma de Occidente (1378-1417), con la consecuente creación de dos series archivísticas paralelas una en Roma y otra en Aviñón, hasta el Saco de Roma por las tropas de Carlos V en 1527 o la Unificación de Italia con la toma de Roma el 20 de septiembre de 1870, y la sucesiva división del patrimonio documental entre Italia y el Vaticano. Sin embargo, el hecho más trágico para el ASV durante el siglo XIX fue el traslado forzoso de la documentación del archivo a París, por orden de Napoleón, junto a otras bibliotecas, archivos y obras de arte de la Santa Sede. Cuando tras la caída de Napoleón la documentación pudo regresar a Roma, entre 1815 y 1817, las pérdidas fueron enormes y muchos volúmenes se quedaron en la capital francesa. Este hecho marcó un antes y un después en la documentación vaticana y determinó la reforma archivística de 1816, cuando inicia la denominada “Época moderna” en el ASV.

El interés de los historiadores españoles por el estudio de la documentación vaticana en general y de época contemporánea en particular se ha incrementado en los últimos años gracias, entre otros factores, a la apertura en 2006 de los archivos correspondientes al pontificado de Pío IX (6 de febrero de 1922- 10 de febrero de 1939). La documentación de este pontificado, teniendo en cuenta que el secretario del papa Pío IX era el cardenal Eugenio Pacelli, futuro papa Pío XII (1939-1958), ha despertado muchas expectativas y ya han salido a la luz varias obras sobre estos años, en su mayoría de la mano del historiador Vicente Cárcel Ortí[1].

En realidad, la historiografía no se ha centrado solo en el siglo XX sino que también el siglo XIX ha sido objeto de numerosas publicaciones de autores españoles. En este sentido, el aspecto que ha despertado mayor interés ha sido el estudio de las relaciones entre España y la Santa Sede y, como consecuencia, los tres fondos más trabajados han sido el Archivo de la Nunciatura de Madrid, la sección Spagna de la Secretaría de Estado y el Archivo de la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios (hoy la Segunda Sección de la Secretaría de Estado encargada de las relaciones con los Estados).

Mientras que el Archivo de la Nunciatura de Madrid recoge la documentación procedente de la representación pontificia en España, en los fondos de la Secretaría de Estado encontramos los despachos originales de los nuncios y las minutas o borradores de las instrucciones enviadas desde Roma, siendo una documentación que hace referencia tanto a acontecimientos de carácter modesto como a cuestiones de política general proporcionando una visión muy detallada de la circunstancias no solo religiosas, sino también sociales y políticas del país en ese momento. Por otro lado, en el Archivo de la Congregación de los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios (AA.EE.SS.), órgano consultivo instituido por Pío VII (1800-2823) en 1814, el fondo de los Rapporti delle Sessioni cardenalicias (es decir, las relaciones de las reuniones de los cardenales miembros), y especialmente la rúbrica Spagna, presenta una documentación pormenorizada sobre las cuestiones problemáticas de vario tipo que eran presentadas ante la Congregación. Desde el punto de vista cronológico, el material del archivo está clasificado en cuatro periodos y, salvo algunos documentos de los siglos XVI al XVIII, la documentación corresponde básicamente a los siglos XIX y XX. Una parte de esta documentación ha sido publicada, pero queda todavía mucho material inédito por descubrir.

Al mismo tiempo, existen otros fondos del Archivo Secreto Vaticano que también proporcionan información sobre aspectos económicos, sociales y políticos de la sociedad española contemporánea. Un ejemplo es la serie Relationes Dioecesium que conserva las relaciones presentadas en Roma por parte de los obispos u otros ordinarios sobre el estado de la diócesis y sus territorios en ocasión de la visita ad limina a Roma. Estas visitas, que se convierten en obligatorias tras la bula Romanus Pontifex de Sixto V (1585-1590) en 1585 y que tenían que producirse cada tres, cuatro o cinco años según la distancia de la diócesis respecto a Roma, continuarán en la época contemporánea. A ello es necesario añadir los fondos de las diferentes Congregaciones Romanas, como la Congregación de las Causas de los Santos o la Congregación Consistorial.

La característica de la documentación vaticana y el aspecto que la hace más interesante, es la variedad y riqueza de la información que proporciona. En ella se tratan desde asuntos ordinarios de la administración eclesiásticas (nombramientos de beneficios menores y mayores, facultades concedidas a prelados, religiosos etc.,) hasta noticias sobre el comportamiento de los gobiernos y sus programas legislativos, el avance del liberalismo, el anticlericalismo o la masonería, etc.

En el caso de la documentación relativa al País Vasco, que he tenido la ocasión de analizar con motivo de una próxima publicación referente a este tema, el material comprende junto a mensajes sobre el próximo parto de la reina o la utilización de las luces de gas en las iglesias de Bilbao, la expulsión del obispo de Vitoria Múgica (21 mayo 1931), o un informe sobre los protestantes que viven en la diócesis de Vitoria y la propaganda que están haciendo ofreciendo biblias en español y en euskera (1931). También las protestas por el bombardeo de Guernica, Durango, Eibar (1936-1939), o noticias sobre los niños vascos enviados a Estados Unidos y las iglesias destruidas durante la Guerra Civil entre otros.

Como decíamos, la fecha límite para consultar la documentación vaticana es el pontificado del papa Pío IX (1922-1939) que incluye, por tanto, la documentación relativa a la Segunda República y a la Guerra Civil española salvo los dos últimos meses de la contienda. Es evidente el interés de esta documentación para los investigadores, dado que en su mayor parte es todavía inédita pues este pontificado se abrió a la consulta en el año 2006.

Cada papa, durante su pontificado, tiene la facultad de abrir a la consulta de los investigadores un nuevo periodo de documentación del ASV. El papa Francisco todavía no lo ha hecho y se espera que en breve sea posible consultar la documentación referente a los pontificados de Pío XII (1939-1958) y Juan XXIII (1958-1963), ello daría acceso a gran cantidad de documentación inédita tanto de interés general, por ejemplo, en temas relacionados con la II Guerra Mundial, o más específicos pero con muchos interrogantes por resolver como es el caso de algunas nunciaturas de América Latina.

[1] https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=22380


Bibliografía

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