Inés Baró Valle

Nació en la cuidad de Santi Espíritus, Cuba en 1945. Empezó a laborar en el Archivo Nacional en 1970 y ha sido su único centro laboral. Es técnico en restauración de documentos en soporte papel y recibió varios cursos en Cuba, España, Estados Unidos y la antigua URSS. Participó como ponente en múltiples eventos nacionales y extranjeros. Pose múltiples reconocimientos y condecoraciones. Es autora de un libro y varios artículos en revistas científicas. Es miembro de la junta directiva de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información, profesora de la Red de Archivos Históricos, la carrera de Información de la Universidad de La Habana, restauración de la Universidad de las Artes y Gestión Documental de la enseñanza técnico profesional.

«Hemos salvado muchos documentos importantes»: Inés Baró, jefa del Laboratorio de Conservación Curativa del Archivo Nacional de la República de Cuba (Arnac)

En conmemoración al día Del Archivero Cubano, Archivoz entrevista a Inés Baró Valle, jefa del Laboratorio de Conservación Curativa del Archivo Nacional de la República de Cuba (Arnac). Esta mujer nació en la cuidad de Santi Espíritus, Cuba en 1945. Hoy, es en esencia, una de las grandes mujeres cubanas que han dedicado su vida a la preservación documental. Empezó a laborar en el Archivo Nacional en 1970 y uno sus principales méritos es el hecho de contar, en su hoja de servicios, con más de cincuenta años y único centro laboral, dedicados a esta sublime encomienda social. Es Especialista en restauración de documentos en soporte papel y recibió varios cursos en Cuba, España, Estados Unidos y la antigua URSS. Es miembro de la junta directiva de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información, profesora de la Red de Archivos Históricos y realiza clases prácticas de restauración a los estudiantes de la carrera de Información de la Universidad de La Habana, de la Universidad de las Artes (ISA) y Gestión Documental de la enseñanza técnico profesional. Por sus manos, durante más de 5 décadas, han pasado un millar de documentos históricos, para darle la oportunidad de continuar una vida útil.   Una persona sencilla, estricta al hablar, pero con un amor indisolublemente ligado con su vida  a los archivos y Ciencias de la Información.

(Archivoz) Inés, llevas más de cincuenta años vinculada a la restauración de documentos. ¿Cómo recuerdas tus primeros pasos por el Archivo Nacional de Cuba?

(IB) Estudiaba por la noche en el Instituto de La Habana. Las compañeras Aida Amaro, Nely Rodríguez y yo éramos alumnas ayudantes del Profesor Mario Averoff que impartía la asignatura de Historia, además archivero del Archivo Nacional (Arnac). Un día, el profesor, nos dijo le acaban de nombrar Director del Arnac, y nos comentó que iba empezar a tomar algunas medidas en función de rejuvenecer el personal. Entonces vistamos por primera vez esa organización. La primera impresión fue que era un trabajo de viejos, porque todos los trabajadores que nos presentaron ese día, eran a primera vista, muy mayores (después nos enteramos que el promedio era como de 50 años), pero parecían más viejos por la forma de vestirse. Casi todos los hombres con saco o camisas de mangas largas. Al tiempo nos dimos cuenta que estábamos equivocadas. Cuando empezamos a frecuentar las salas del Archivo Nacional nos deslumbraron al observar los valiosos documentos, inéditos y luego tuve la maravillosa oportunidad de trabajar en el Laboratorio de Restauración. Por ello, todos los días, agradezco al Profesor Mario Averhoff, exdirector del Archivo, por darnos la oportunidad de participar en el maravilloso mundo de la restauración de documentos patrimoniales. Es un privilegio

Inés Baro en su laboratorio

Inés Baro en su laboratorio

(Archivoz) ¿Cuál consideras que es el documento que has restaurado más importante para la historia de Cuba?

(IB) Hemos, porque trabajamos en equipo, salvado muchos documentos importantes, tanto impresos como manuscritos, entre ellos parte de la Escribanía de Regueira del Siglo XVI, la Correspondencia del Generalísimo Máximo Gómez, el Epistolario de José Antonio Saco, también, ahora en tratamiento restaurativo, el Archivo Epistolar del Mayor General Serafín Sánchez, o los albúmenes de Caricaturas de Conrado Massaguer, también El Libro de Cuba editado en el año del Centenario de nuestro Apóstol, y otros. Todos son importantes porque forman parte del patrimonio documental de Cuba, pero ahora mismo, el proceso de restauración, terminado en 2017, de la Constitución de Jimaguayú (1895), inscripto por Cuba en el programa Memoria del Mundo y con gran trascendencia dentro de las luchas mambisas, proceso, es el que me tiene más motivada.

(Archivoz) En 2017 la editorial española TREA publicó una monografía de tu autoría bajo el título: “La gestión sostenible de un laboratorio de restauración: El Archivo Nacional de Cuba”. ¿Cuáles son las satisfacciones que este libro ha traído a tu vida?

(IB) No es un secreto para nadie que no soy escritora, ni científica, ni historiadora, simplemente soy restauradora de documentos en soporte papel. Primero, es importante decir que escribirlo fue por sugerencia de   Carmen Bello y Ángeles Borrell, también me propusieron el título, ambas excelentes conservadoras – restauradoras de Barcelona. Por lo que me considero privilegiada que especialistas de una Editorial tan prestigiosa como TREA aceptaran esta propuesta. Lo que escribí y finalmente aprobaron su publicación. Después recibir el reconocimiento de colegas Cuba y del extranjero, una de las más importantes satisfacciones fue comprobar la alegría colectiva que generó en mis compañeras del Laboratorio, todas se sienten parte de este texto. No es falta de modestia, pero me siento muy satisfecha.  No lo esperaba y realmente fue sorprendente la publicación de ese libro.

(Archivoz) En tiempos de Covid ¿Cuál crees que es su principal aporte a los profesionales de la información?

(IB) Si, la disciplina conjuntamente con la responsabilidad y el sentido de pertenencia influye en todas las esferas, y en particular en estos momentos de Pandemia. Lo más importante para controlar el virus es cumplir disciplinadamente las orientaciones sanitarias. Te cuento que debido a las condiciones actuales de trasmisión de la COVID-19, en estos meses participé con la Dra.C. Borrego Alonso, en la elaboración de un Procedimiento COVID- 19 para la Desinfección, Limpieza y Manipulación de Documentos en Soporte de Papel. Este procedimiento debe ser ejecutado periódicamente con responsabilidad y la disciplina que la misma demanda, no solo para conservar los documentos sino también para proteger la salud del personal de archivos, bibliotecas y de cualquier centro de Información.

(Archivoz) El 3 de noviembre se celebra en Cuba el Dia de Archivero Cuba, felicidades más que merecidas. ¿Cuál consideras que es el principal mérito profesional de Inés Baro luego de más de cincuenta años  trabajando ininterrumpidamente en una unidad de información? ¿Cómo quisieras ser recordada en el futuro?

(IB) En este 2020 muchos colegas se sorprenden al saber que aún trabajo, esa sorpresa es mayor cuando comprueban que continuo en el mismo laboratorio. Lo que más disfruto ahora es participar en la formación técnica de los jóvenes, trasmitiendo las experiencias a las nuevas generaciones, que serán los que continuarán salvando los documentos patrimoniales. Creo que durante algunos años me recordarán como la restauradora, pero me gustaría ser recordada, citando a Dra. C. Coralia Alonso, importante historiadora cubana, como la Maestra de la Conservación Curativa /Restauración del Archivo Nacional de Cuba.

(Archivoz) Gracias Inés, por su tiempo. Felicidades a usted y todos los que aman el Patrimonio Documental desde Cuba.

Entrevista realizada por Yorlis Delgado López

 

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