Gustavo Villanueva Bazán

Gustavo Villanueva Bazán es Licenciado en Historia con estudios concluidos de maestría en Historia de México por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 2012 obtuvo el título de Máster en Gestión de Documentos y Administración de Archivos por la Universidad de Andalucía, en España. Cuenta con experiencia de más de 30 años en archivos históricos investigando pero sobre todo, procesando sus documentos. Desde 1985 es Académico del Archivo Histórico de la UNAM, donde fue Coordinador General de 2007 a 2011 y de 2009 a 2014 fue Presidente de la Red Nacional de Archivos de Instituciones de Educación Superior (RENAIES).

«Los archivistas muchas veces actúan en aras de esa necesidad inmediata que tienen los usuarios y nos olvidamos de hacerlo acorde con nuestros principios, métodos y herramientas» Entrevista con Gustavo Bazán académico del Archivo Histórico de la UNAM

Gustavo Villanueva Bazán es Licenciado en Historia con estudios concluidos de maestría en Historia de México por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 2012 obtuvo el título de Máster en Gestión de Documentos y Administración de Archivos por la Universidad de Andalucía, en España.
Cuenta con experiencia de más de 30 años en archivos históricos investigando pero sobre todo, procesando sus documentos. Desde 1985 es Académico del Archivo Histórico de la UNAM, donde fue Coordinador General de 2007 a 2011 y de 2009 a 2014 fue Presidente de la Red Nacional de Archivos de Instituciones de Educación Superior (RENAIES).

(Archivoz) ¿Cuál ha sido su trayectoria en el ámbito archivístico?

(GB) Muchos años, mucho esfuerzo, muchas amistades, mucha gente buena en todos los sentidos, que he tenido oportunidad de conocer y de que me hayan guiado por estos caminos, difíciles pero muy satisfactorios de los archivos y la archivística.
Siendo todavía estudiante de la carrera de historia, inicié como paleógrafo en un proyecto en el que teníamos que leer y catalogar documentos notariales del siglo XVI, esto fue durante dos años y medio y la verdad me sirvió mucho para aprender paleografía y diplomática, por supuesto, pero para enamorarme de los archivos y decidir que esto era lo mío, sobre todo una vez que estuve guiado, como muchos colegas más que todavía andan por ahí, al igual que yo, por la doctora Guadalupe Pérez San Vicente, sin duda una de las figuras más significativas y a quien los archivos y la archivística mexicana deben tanto. En 1984 tuve la oportunidad de tomar un curso (que más parecía Diplomado) que ofrecían la UNAM y el AGN y que ya no se dio no se por qué razones. Era un curso de archivos en el que traían a varias de las más destacadas figuras archivísticas de habla hispana. Ahí tuve la oportunidad de escuchar a don Aurelio Tanodi hablando del Principio de Procedencia y Orden Original, a Jean Ives Rousseau del ciclo vital del documento, a Vicenta Cortés de la organización de archivos y a Manuel Vázquez de la valoración documental. Afortunadamente no fue esa la última oportunidad que tuve de aprender pues un año después tuve la oportunidad de entrar a trabajar al Archivo Histórico de la UNAM desde donde he desarrollado una actividad que me ha llevado a aprender cada vez más, a conocer cada vez más y a compartir lo poco o lo mucho que he podido recoger en esta vida profesional. En 1987 tuve otra gran oportunidad y fue con un curso que impartió para la UNAM la doctora Antonia Heredia, quien desde ese momento se convirtió en todo un referente para el desarrollo de la archivística en México.

(Archivoz) En la archivística latinoamericana, usted es una referencia, sin embargo, en lo personal ¿a quiénes considera referencia en la materia de archivos históricos?

(GB) Bueno, antes que nada, gracias por lo de que soy una referencia, inmerecido adjetivo pero que anima y por supuesto, agradezco. Son muchos los colegas latinoamericanos que podríamos mencionar, sin embargo, ya sabes, si no se menciona alguno, por olvido, por cualquier cosa, se cometen injusticias, por lo que prefiero hablar de ciertas figuras, que ya no están entre nosotros o de algunos que están en el Partenón de la archivística y de quien he y hemos aprendido aun y cuando a veces no los menciones lo suficiente. Definitivamente no podemos dejar de hablar de don Aurelio Tanodi y de Manuel Vázquez, de Argentina, de Gunnar Mendoza, de Bolivia, en México, hablaríamos de Millares Carlo, de Gamoneda, de Pérez San Vicente, en fin, de tantas figuras señeras que de una u otra forma, han ido marcando el rumbo de la archivística latinoamericana. En lo personal, considero que una influencia decisiva es y ha sido, y creo seguirá siendo, Elio Lodolini, si bien italiano, en lo personal, una figura que marca de forma decisiva, el rumbo de la archivística como ciencia independiente y con gran participación en Iberoamérica.

(Archivoz) ¿Considera que la funcionalidad de los archivos históricos ha cambiado con el transcurso del tiempo? ¿En qué sentido?

(GB) Bueno, si lo que queremos decir con funcionalidad es precisamente la función de los archivos históricos en la sociedad, definitivamente si, es el caso. Los archivos, planteemos solamente el término archivo, sin hacer la distinción entre históricos y administrativos, han variado de funcionalidad, de usabilidad a través del tiempo. Pensemos en los archivos (o tal vez en los documentos de archivo) durante la Edad Media, donde tenían un uso limitado, condicionado por el señor feudal, que servían solo para los historiadores, consentidos o cooptados para escribir la historia a modo, a gusto del Señor. Si bien la situación cambia cuando se da la ruptura con el Antiguo Régimen con la creación de los archivos nacionales a finales del siglo XVIII y durante todo el XIX, y los archivos se convierten en herramientas del ciudadano y de los historiadores que buscan de alguna manera reivindicar su presente con base en el alejamiento con el pasado. Podríamos decir que los archivos siempre han estado ligados al concepto y en sí, a las estructuras del poder. A la fecha no podemos negar esa realidad en tanto la información que en ellos se contiene, contribuye a la construcción de una identidad que no deja de ser parte de esa visión a veces hasta ideológica de quien tiene en sus manos el control de la sociedad.

Sin embargo, no podemos dejar de mirar que en la actualidad, y a raíz, precisamente de los cambios que se han presentado en la sociedad y de muchas urgencias y necesidades de constituir estados hasta cierto punto democráticos, se ha venido caracterizando a los archivos pero, esto mismo, tal vez de manera paradójica, ha agrandado, diversificado la agenda de los archivistas y por tanto la utilidad del archivo ha también, y asimismo, integrado y acercado a la sociedad en tanto se concibe ligado a temas nuevos que el archivista, y por tanto el archivo, como su objeto de estudio, tienen que atender: las tics, la transparencia, los derechos humanos, la inter y transdisciplinariedad, la multiculturalidad e interculturalidad, por mencionar algunos de esos temas, son ahora parte de la archivística, de los archivos y por supuesto, de la agenda de sus profesionales.

(Archivoz) Usted es muy reconocido por su trabajo de formación de la RENAIES (Red Nacional de Archivos Instituciones de Educación Superior) en México ¿La RENAIES de hoy representa los objetivos de cuando fue idealizada y creada?

(GB) Gracias antes que nada por tus palabras. De alguna manera siento que lo realizado, poco o mucho, si le es útil a alguien, con eso es suficiente para estar satisfecho. Y bueno, creo que la RENAIES al primer satisfecho que ha dejado es a mí mismo. La Red nació en el año 2000 en la UNAM, como el proyecto de un grupo de archivistas que teníamos los mismos ideales, los mismos problemas, las mismas necesidades y buscábamos entre todos, soluciones comunes. Uno de los objetivos fue crear espacios comunes, de archivistas de las instituciones de educación superior, a fin de poner los temas de interés mutuo sobre la mesa, reflexionar sobre los mismos y tratar, entre todos, de producir soluciones que a fin de cuentas debían favorecer a la comunidad, es decir, se trataba de provocar la participación colectiva y aprovechar la experiencia de cada uno de los integrantes en beneficio de los demás. Y funcionó durante los primeros años, como un grupo de amigos, en el cual, precisamente, la amistad, la confianza, las ganas de vernos fueron creando precisamente esos espacios a través de las Jornadas Archivísticas de la RENAIES, que a la fecha ya son 19 (y estamos esperando mejores condiciones en esta situación de pandemia, para llevar a cabo las siguientes en la UdeG) en diversas universidades e instituciones de educación de México y que, han trascendido nuestras fronteras y se han convertido en un espacio donde nos encontramos colegas de países iberoamericanos; se creó también una serie editorial “Formación archivística” que, llegó a publicar 8 títulos que, al menos en México, son referente obligado para los estudiantes y estudiosos de la archivística. Se hicieron también varios diplomados en los que los docentes éramos miembros activos de RENAIES y se llevaba la experiencia, el conocimiento producido, a los archivos universitarios y a otros sectores de la sociedad, en fin, esos espacios se hicieron realidad gracias a la conjunción de voluntades, actitudes y sobre todo, creo yo, a la coincidencia de caracteres y de actitudes positivas de todos los que conformábamos la Red. En el año de 2009 cambió el estatus social y legal de la RENAIES, nos convertimos en asociación civil, pero podríamos decir que, definitivamente seguimos siendo los mismos, más, pero a fin de cuentas, los mismos. Ingresaron nuevos socios, contábamos ya con una mesa directiva, y si bien, el crecimiento trajo también algunos otros intereses, la cohesión interna, la unidad que existía desde antes, supo solucionar los problemas que, por otro lado, eran connaturales al crecimiento.

Así, nos llegó la pandemia y con ella, el confinamiento obligado que rebasó todas nuestras expectativas y que hasta la fecha sigue determinando nuestra situación como profesionales de la archivística y por supuesto, nuestro actuar. Una vez que pasamos el asombro inicial, que nos dimos cuenta de que esa realidad iba para largo, nuevamente, con esa actitud de amigos, porque eso somos a fin de cuentas en RENAIES, decidimos con la presidencia de la Red, iniciar una serie de actividades acordes con los tiempos y aprovechando las ventajas que las tecnologías y las redes sociales nos ofrecían, para poder “salir” sin dejar la trinchera contra el COVID en que habíamos convertido nuestros hogares. Y con la ayuda de colegas y amigos iberoamericanos que nos obsequiaron su tiempo y sus conocimientos y experiencias, se realizó el ciclo “De archivos y archivística: Charlas desde casa” que este año ya tuvo su segundo ciclo. Participaron ya colegas, como ponentes y asistentes, de España, Argentina, Perú, Colombia, Uruguay, Costa Rica, Ecuador, Brasil, en fin. Supimos aprovechar las ventajas de la tecnología y tratamos de sacar provecho de la difícil situación que atravesábamos, sin dejar de pensar en ese ideal, en esos objetivos iniciales de conjuntar voluntades en aras de un beneficio común. Nuevamente ese hilo conductor de nuestras acciones, de nuestro actuar, considero que es, ha sido, y espero que siga siendo, esa integración que ha ido más allá de la profesión y se ha caracterizado por una identificación personal entre los miembros; una amistad, una actitud de participar de manera colectiva. Definitivamente, la RENAIES de ayer, la inicial, sigue siendo la de ahora, enriquecida por nuevas personas, por nuevos miembros que se han acercado y saben inmediatamente que llegaron al lugar correcto.

(Archivoz) Mediante la repercusión internacional del RENAIES sobretodo en los países Iberoamericanos ¿Si puede decir que el RENAIES ha influenciado a la creación de otros proyectos en América Latina?

(GB) Casi de manera paralela a la RENAIES se fue dando en varios países de Iberoamérica, específicamente en los archivos universitarios, la inquietud de reunirse, de buscar espacios comunes a fin de dialogar sobre problemas comunes y sus posibles soluciones. En 1999, a iniciativa de Celia Ramírez, entonces coordinadora del Archivo Histórico de la UNAM, se llevó a cabo la primera Reunión de Archivos de Instituciones de Educación Superior a la que asistieron colegas de varios países iberoamericanos (España, Colombia, Brasil, Argentina, Perú, entre otros). Ahí nos enteramos de que en otros lugares había colegas que tenían las mismas inquietudes y asimismo, iniciaban reuniones de la misma tónica que la organizada en la UNAM. En algún momento, se pudieron conjuntar esos dos grupos de colegas y profesionales de los archivos universitarios y se formó la Red Iberoamericana de Archivos de la Educación Superior (RIAES) que ha venido organizando el Congreso Iberoamericano de Archivos Universitarios (CIAU) conjuntamente con algunas universidades de Latinoamérica (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, Universidad del Pacífico de Perú, Universidad de la Patagonia Austral de Argentina, Universidad de Puerto Rico, Universidad de Panamá, Universidad Nacional de Asunción en Uruguay).

Por supuesto que hay otros proyectos similares pero quería comentarte este caso para concluir que, la verdad no podría yo aseverar que sí, la RENAIES los ha inspirado, algo hay de eso en algunos casos, pero sin duda se trata de proyectos que tienen mucho que ver con inquietudes, problemas, búsqueda de soluciones a los mismos, necesidades de reunirse entre pares, en fin, cuestiones comunes que acercan a quienes consideramos que pueden ser interlocutores y comparten, asimismo, la idea de que el asociarse es un camino seguro hacia un mejor ser y hacer archivístico pues se benefician todos de todo.

(Archivoz)  ¿Actualmente en qué proyectos estas trabajando?

(GB) Desde hace ya algún tiempo, me he interesado en la historia de la archivística. Si observamos ese panorama en la literatura archivística, a nivel de países en Latinoamérica, encontraremos muy poco, si acaso en algunos de ellos, como Brasil, Bolivia, Costa Rica, y eso gracias a esfuerzos personales de algunos destacados archiveros. En México la situación es similar, esfuerzos aislados que de pronto producen algún texto, pero en realidad no existe un esfuerzo sistemático y colectivo.
Estos últimos años me ha interesado combinar mi sentido y gusto por los archivos y la archivística, con mi profesión original que es la historia. Y eso me ha llevado a la creación de espacios para estudiar y analizar precisamente, la historia de la archivística en México con algunos resultados ya publicados y por otro lado, he tenido la oportunidad de coincidir con algunos colegas de Chile, Argentina, Uruguay y Costa Rica y hemos creado el Grupo de Estudios sobre Historia de la Archivística en América Latina (GEHAAL) y llevamos a cabo el Seminario sobre Historia de la Archivística en América Latina: estados de la cuestión y perspectivas de análisis, con la participación de especialistas e interesados en el tema de diversos países de nuestra América Latina (Bolivia, Costa Rica, Uruguay, México, Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Nicaragua, Panamá, Ecuador, República Dominicana) que han expuesto precisamente la situación de la archivística a lo largo del tiempo, en sus respectivos países. Pensamos pronto tener una primera publicación con la participación de todos esos colegas de Latinoamérica que nos han obsequiado conferencias y por supuesto, su tiempo y conocimientos.

(Archivoz) ¿Qué recomienda para seguir en la resistencia y fortaleza de los archivos?

(GB) Tanto para fortalecernos como profesionales como para fortalecer y desarrollar de mejor manera nuestra profesión a partir de un mejor y más amplio reconocimiento por parte de la sociedad, siempre recomendaré que, mediante el estudio, el análisis, la reflexión, reafirmemos la identidad archivística. ¿Cuál es nuestro objeto de estudio? ¿cuál nuestra razón de ser? ¿qué papel juega la archivística en el concierto de las ciencias con las que, definitivamente debemos interactuar y acercarnos, pero delimitando perfectamente nuestro campo de acción? ¿qué hay con la archivística y los requerimientos de una sociedad cada vez más urgida de información para resolver sus afanes democráticos? ¿qué del papel del archivista, que necesariamente debe ser más proactivo y cercano a la sociedad? ¿qué hay pues del archivista como profesional de los archivos y sus documentos en la sociedad de la información y del conocimiento?

En fin, creo que es muy necesario pensar en los archivos y en la archivística y buscar reforzar con ello su identidad y la de nosotros mismos como profesionales. Relacionado con la pregunta anterior, creo que en este sentido es fundamental la búsqueda de una historia de nuestro pensamiento y de nuestras prácticas de tratamiento documental; es fundamental conocer las ideas de quienes nos anteceden en esas prácticas, así como en los métodos que se utilizaron para tener organizados los archivos. La historia de la profesión nos permitirá construir nuestra propia identidad que, definitivamente, me atrevo a plantear, no está bien definida, sobre todo en estas épocas de tecnologías, de transparencia, de acceso a la información, de ciencias de la información. Y eso porque los archivistas muchas veces actúan en aras de esa necesidad inmediata que tienen los usuarios y nos olvidamos de hacerlo acorde con nuestros principios, métodos y herramientas. Creo que eso es fundamental, el fortalecer la identidad profesional y con ello darle su verdadero sentido y dignidad a la profesión, a la ciencia, a la disciplina, como queramos llamarle. De otra manera, sin una identidad firme, bien acotada, podremos perdernos en el mar de disciplinas (o ciencias) que se definen claramente por tener ellas si, la información, como objeto de estudio y razón de ser. Nosotros, y no lo olvidemos, tenemos como razón y sentido, los archivos y sus documentos, la información es y será un plus al buen desarrollo de nuestro trabajo basado en principios, métodos, técnicas, propias, surgidos de nuestra profesión a lo largo de los siglos.


Entrevista realizada por: Débora Villar Melo

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